Orientación vocacional: acompañamiento en la búsqueda de un camino

General 26 de noviembre de 2019 Por Redacción Quintaesencia
parvati
Orientación Vocacional: qué es y cómo se trabaja Quintaesencia entrevistó a la licenciada Magdalena Giménez, quien se especializa en Orientación Vocacional y Ocupacional, y nos contó la modalidad de trabajo que utiliza y con quiénes lo realiza.

En la recta final del ciclo lectivo, muchos adolescentes que concluyen el nivel secundario se encuentran en la disyuntiva de qué carrera o formación superior pueden continuar. En esta instancia, el rol de profesionales que los puedan ayudar a hallar una respuesta, es fundamental y hasta determinante. Quintaesencia entrevistó a la licenciada en Psicología, Magdalena Giménez, quien aportó un poco de luz para iniciar este nuevo proceso. 

“La vocación se entiende, desde un sentido amplio, no como un hecho o un resultado acabado que se descubre en un momento determinado de la vida para siempre como definido, para siempre. La vocación es algo que se va construyendo a lo largo de las experiencias de vida, a lo largo de las elecciones que vamos realizando. En este marco, la orientación vocacional ocupacional lo que busca es poder aclarar, justamente, cuáles son los intereses cuáles son las habilidades, cuáles son las áreas a las que uno quiere dedicarse y comenzar a perfeccionarse, como una primera elección al terminar el secundario”, indicó la profesional.

Magdalena plantea su trabajo partiendo de la psicología de la Gestalt, “y desde allí, la orientación vocacional busca descubrir cuál es el potencial, descubrir cuál es la inclinación de cada uno, teniendo en cuenta el sentir teniendo en cuenta el cuerpo teniendo en cuenta lo que nosotros vamos vivenciando a través del proceso. El mismo consta de varias sesiones en los que se busca salir del plano racional lógico y reflexivo, y darle un poco más de protagonismo a lo que nosotros sentimos, a lo que el cuerpo nos va transmitiendo a medida que nos vamos profundizando y entrando como en un campo más claro de esos intereses”.

“Cuando trabajo con adolescentes, las experiencias son muy amplias. Por un lado, están lo que comienzan súper interesados intrigados y dispuestos a abrirse a la experiencia, y van encontrando muchísimos aspectos que tienen que ver con ellos mismos y con sus intereses; y, por otro lado, hay adolescentes que en un principio creen que tienen clara su elección, elecciones ya definidas y decididas y empieza a trabajar desde un lugar de no creer. Pero después, comienzan a darse cuenta de que tal vez no investigaron lo suficiente”, aseguró. 

La profesional trabaja en algunos colegios secundarios de Capital y, según comentó, en un principio dudan de comenzar el proceso de involucrarse y después, todos se involucran, pensando, reflexionando y compartiendo porque, “eso también aporta el trabajo grupal porque la visión de cada uno va enriqueciendo lo que le pasa a los demás, se empiezan a identificar con las mismas problemáticas, las mismas situaciones a resolver, entonces también sirve como un dinamizador”.

“Los procesos de orientación vocacional se pueden dar de muchas formas, hay algunos que son individuales, personalizados y orientados a cada necesidad. Siempre les digo a los chicos que no hay una receta única para todos, porque cada proceso se va convirtiendo y se va transformando de acuerdo al punto en el que están de su elección, entonces la cantidad de sesiones varía. Además, se pueden realizar procesos grupales en los procesos grupales son con un número limitado de integrantes”, contextualizó Magdalena.

Por otra parte, en relación a la etapa adolescente y su desarrollo en el ámbito familiar, la profesional señaló que “no la atraviesan solamente los chicos, sino también los padres y toda la familia que acompaña, porque implica una etapa de muchísimos cambios, de elaborar cuáles son los valores cuáles son los intereses y muchas veces esos valores, no están tan identificados con los valores de los padres, con lo que piensan, lo con lo que quieren, con las expectativas que tienen los papás acerca de sus hijos, aunque siempre quieren lo mejor para ellos”.

Según señaló, en ocasiones los adolescentes y jóvenes llegan a las sesiones comentando que los padres les ofrecen muchas carreras y opciones, les dan muchas herramientas para pensar, pero a su vez, sienten que esto los condicionan. “Los chicos se sienten condicionados porque está también la mirada del otro y la aceptación de los adultos. así que los padres en ese sentido son una herramienta y una figura muy importante en el acompañamiento de los chicos”, puntualizó.

En relación a las expectativas de los padres indicó que existe una variedad de escenarios pero que en general, está marcada por la ilusión de que sigan una determinada carrera, “o continúe tal vez con un tipo de trabajo, entonces todo eso hay que ir resignificando desde el lugar de adultos y permitir a ese otro que está comenzando a surgir y a construirse como adolescente. Esto implica desde el lugar de adultos hacer un duelo por las expectativas porque ‘ese hijo que tal vez no resulta como yo lo esperaba’. Y deben constituirse en motivadores, para aceptarlo, para aceptar sus intereses”.

Comentó también que, en ocasiones, “los chicos vienen muchas veces preguntando si hago el test vocacional como si fuera la solución mágica. Pero utilizamos diferentes herramientas que van desde el teatro hasta un test estandarizado. También utilizamos el arte, el dibujo, la pintura, a través de los cuales van encontrando esos intereses, ese potencial eso que te hace a vos”, dijo Magdalena. 

Orientación ocupacional

Magdalena también acompaña a aquellos los adultos que en determinado momento se siente confundidos o perdidos en cuanto a su trabajo. “En estos procesos, abordamos el tema de acuerdo a las experiencias que han tenido y las elecciones que han hecho a lo largo de la vida. Hay muchos que desarrollaron una carrera o un trabajo respondiendo una expectativa más bien ajena o, por ahí, buscando una seguridad económica”, comentó. 

En esa línea, indicó que ante esta situación se inicia un proceso de resignificación del trabajo realizado hasta ese momento, “para empezar a dar lugar a esos intereses que comienzan a surgir o esas materias pendientes que cada uno tiene. Además, debemos comprender que vamos cambiando nuestros intereses, nuestras experiencias de vida también, lo que nos lleva a abrirnos a otro panorama”. 

“Muchas veces creemos que porque tengo este título y esta profesión no puedo ser o no puedo hacer determinadas cosas sobre todo me parece también el lugar bastante conservador como es bueno esa es la invitación dentro de los adultos y a veces implica hacer un cambio en cuanto a toda la ocupación en sí o, a veces, ir sumando diferentes actividades que van dando otro sentido a mi vida. Pero para ello, es necesario hacer un trabajo de introspección, mirarnos hacia adentro y encontrarme con mi historia de vida, encontrarme con estas experiencias, con mis intereses, con mis habilidades, talentos, con aquello que es valioso para mí”, contextualizó la profesional.

“Muchas veces, el miedo es una de las dificultades que se plantean dentro de este proceso, pero es necesario comprender que ese miedo está ahí y para después bucear dentro nuestro para decidir hasta dónde ir de ese proceso. Algunas personas se encuentran con muchísimas cuestiones personales vinculares que tienen limpiando y resolviendo, para poder dar lugar justamente ese proyecto con mayor fuerza y mayor vitalidad, ese propósito de vida que tenemos”, concluyó Magdalena Giménez.

 

¿Querés recibir nuestras noticias?