Madres y mujeres rurales, el compromiso cotidiano en producir y cuidar su legado

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Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), las mujeres rurales representan algo más del 40% de la fuerza laboral agrícola en los países en desarrollo. En Argentina y en la provincia de Corrientes en particular, esta realidad no es diferente. Estos datos y demás números fríos salen a relucir durante este mes ya que todos los años, el 15 de octubre se conmemora el Día Internacional de las Mujeres Rurales.

Quintaesencia charló con tres mujeres que hacen de su trabajo en la tierra, su principal fuente de ingreso para sostener a sus familias. Además, todas cuentan con orgullo que esa labor y la posibilidad de comercializar la producción excedente del consumo familiar, les permitió criar a sus hijos y brindarles una oportunidad para que cursaran estudios terciarios o universitarios. A través de sus historias, esta revista también reconoce la labor incansable y el amor infinito de las madres, que este 17 de octubre celebran su día. 

Luján Acosta vive en Colonia Gobernador Ruiz en el departamento de Santo Tomé, lugar donde junto a su esposo, pudieron levantar una chacra para alimentar a sus dos hijas y también, ser partícipes activos de la Asociación de Pequeños Productores 20 de Junio y de la feria franca Santo Tomé. 

“Hace mucho, cuando me casé –dijo Luján del otro lado de la línea telefónica y se adivina una sonrisa- con mi esposo vinimos a esta colonia y empezamos a trabajar la tierra. En algún momento, tuvimos un emprendimiento en horticultura bajo cobertura, pero como nuestra zona tiene una gran escasez de agua, tuvimos que desistir de la idea porque era muy alto el consumo y había que elegir entre los animales y nosotros o regar la producción”. Y es que esa zona de la provincia tiene serias dificultades para acceder a las napas de agua, ya que estas se encuentran a gran profundidad y después de atravesar metros y metros de piedra. 

lujánLuján en su chacra hace un par de años atrás.

A pesar de esta circunstancia particular, ella dice que durante décadas lograron mantener una cantidad suficiente de vacas, de las cuales obtienen leche para comercializar, además de animales de diversos animales de granja. “Además hacemos alguna producción de frutas de estación como sandía, melón y verduras de hoja y maní, por ejemplo, todo esto, lo vendemos en el local de la feria”, contó Luján. 

Y es que Gobernador Ruiz queda a escasos 15 kilómetros de la ciudad de Santo Tomé, donde los feriantes tienen desde hace un par de años un local propio que está ubicado en la plaza Colón. “El contar con un espacio propio para nosotros es fundamental. Antes, andábamos de acá para allá, con lluvia, con sol, en el invierno y en el verano”, contextualizó Luján.

Ante la consulta de qué lleva a comercializar al punto ferial, dijo que leche, huevos, a veces algo de verduras -si hay disponible- y dulces elaborados con frutos de estación. “En este último tiempo también llevo los quesos que elaboran unos vecinos, ellos ya son muy mayores y durante la pandemia, no se animaban a salir, entonces yo me ofrecí y los comercializo en mi puesto en la feria”, comentó.

Una de sus hijas se recibió de licenciada en Relaciones Laborales y la otra, se animó a estudiar peluquería y tiene su local en Santo Tomé. “Ellas tuvieron la oportunidad de elegir qué estudiar y poder hacerlo gracias al fruto de nuestro trabajo. Eso para mí es un gran orgullo”, dijo mientras el tono de voz se iba tiñendo de emoción. 

Hoy, Luján está jubilada –accedió a este derecho a través del Monotributo Social Agropecuario-, pero se siente con la fortaleza necesaria para seguir trabajando la tierra y aportando valor agregado al producto que obtiene. “Desde mi lugar animo a todas las mujeres que viven en el campo, a que se animen a plantar, a criar animales o lo que puedan hacer porque es una gran satisfacción poder dar de comer a nuestra familia lo que producimos y más aún, si también podemos venderlo para que más personas puedan disfrutar de esos alimentos que son sanos”, reflexionó.

feria sto toméLa casa propia de la feria franca de Santo Tomé.

Producción amigable 

Matilde Parodi nació y se crió en el paraje Lomas Norte de Bella Vista. “Tenemos nuestro lugar en Colonia Progreso, donde tenemos nuestra chacra. Producimos verduras de hoja y hacemos cría de aves, o pollos parrilleros como se los conoce. Parte de lo que se obtiene lo destinamos al consumo de nuestra casa y lo restante, lo comercializamos en la feria Tres Colonias, de la que soy socia”, dijo la mujer a modo de introducción. 

Ante la consulta cuál es la base de la alimentación de sus pollos que comercializa, respondió que durante los primeros días les da alimento balanceado, “pero después ya los alimento a base de maíz, porque viste que los alimentos también tienen muchas hormonas, y todo eso, después se van a nuestro cuerpo y no está bien consumir eso”, agregó. 

Esta afirmación dio pie a la pregunta de si en su huerta, ella utiliza agroquímicos que impidan el ataque de insectos o el crecimiento de malezas que ahoguen la producción y contestó casi a modo de confesión que: “Al principio éramos productores convencionales que sí, utilizábamos todos esos ‘remedios’ como se les dice, pero después, me fue informando, fui capacitándome y entendiendo los daños que provocan a la salud y comencé a utilizar recetas agroecológicas para el control de plagas y demás. Para mí, hay un antes y después en mis producciones”. 

¿Y cómo notás la diferencia entre una producción y otra de acuerdo al tipo de paquete tecnológico que se utiliza?, fue la siguiente consulta y su respuesta fue contundente: “Por el sabor. Te das cuenta enseguida porque no tienen punto de comparación”, remarcó.

matildeMatilde y su cruzada por el uso
de hierbas para cuidar la salud.

Por otra parte, Matilde también es una buscadora de las hierbas medicinales y los preparados que se pueden elaborar para cuidar la salud. “Hice un par de capacitaciones con alguien que me enseñó que todo está en la naturaleza. Que los remedios que se venden en la farmacia se hacen con hierbas, pero se les agrega químicos. Esa persona se llama Josefa Rubio y la verdad, tengo mucho por agradecerle. En especial, por ejemplo, que desde que empecé a hacer jarabes, pastillas y jabones medicinales, nunca más llevé a ninguno de mis tres hijos al médico. El saber me llevó a cuidar y defender la salud de mi familia desde mi casa”, señaló.

Sus hijos también tuvieron la oportunidad de estudiar e iniciar sus propios caminos. Por ello, esta dama nacida en la Capital de la Naranja, indicó: “Todo lo que pudimos hacer por ellos, fue gracias a nuestro trabajo en el campo. Así que estoy muy orgullosa de ser una mujer rural. Es por eso que también animo a todas las mujeres que viven en el campo que se animen a ver cómo, desde ese lugar, pueden ayudar a que sus familias tengan una mejor calidad de vida. Esto empieza con lo que consumimos y si a su vez esto lo podemos vender, es mayor el orgullo”.

Corazón feriante

Nidia Moreyra construyó su hogar junto a su esposo en Paraje San Antonio, en el departamento de Goya. Allí, en un pedazo generoso de tierra siembra verduras de hoja, frutas de estación como sandía, melón y mamón, entre otros, además de contar con un pequeño vivero de plantas ornamentales. En ese lugar también nacieron y se criaron sus cinco hijas. “Todo lo que significa tener una familia, lo pudimos llevar adelante gracias a nuestro trabajo en el campo y todo lo que la tierra nos dio”, dijo en el inicio de la charla con Quintaesencia

La generosidad de ese terruño junto con el trabajo, la producción que lograban extraer era suficiente para el autoconsumo, pero también, les permitía poder comercializarlo. Así, ella integró la feria franca Goya por más de 15 años. 

“Mi corazón sigue siendo feriante porque aprendí mucho gracias a ese espacio, además de poder generar ingresos económicos para mi familia”, comentó. Pero el aislamiento por la pandemia la llevó, junto a dos de sus hijas, a armar un minimercado en su casa. “Como no podíamos salir a vender y mi hija que se había recibido de Técnica en Turismo tampoco podía salir a trabajar, decidimos abrir este negocio, que también era una necesidad en el paraje. Gracias a Dios nos va bastante bien, pero requiere que una o dos personas estemos siempre en la casa para atenderlo, por lo que cuando la feria comenzó a trabajar, yo ya no pude asistir”, dijo con un dejo de pesar. 

nidiaNidia en su puesto de feriante.

Ante la pregunta de qué anhelos le permitió alcanzar el vivir y trabajar en el campo, Nidia dijo que el poder atender determinadas necesidades relacionadas con la salud de sus hijas, ocupa el primer lugar. “Con lo que producimos en el campo, pude asistirlas y acompañarlas con cuanto especialista ellas necesitaron. Pero también cuando alguna de ellas quiso estudiar una carrera, lo pudieron hacer, más allá de que también trabajaban”, aseguró. 

“Por eso siempre digo que aquella persona que quiere progresar en el campo, puede hacerlo. No digo que sea sencillo, pero sí puedo decir que ante todo nos permite vivir con dignidad y eso, me parece que es algo fundamental para todo ser humano”, concluyó.

dulces nidiaLos dulces elaborados por Nidia también
están presentes en su local en San Antonio.

En ellas, Quintaesencia por un lado rinde homenaje a todas las mujeres rurales que en forma silente aportan su trabajo cotidiano y son esenciales en la producción de alimentos; pero, además, porque son madres que velaron y cuidaron por darle lo mejor del campo y la naturaleza al fruto de sus entrañas. Por si fuera poco, todo ese saber, también lo comparten con los consumidores de sus productos.
¡¡Gracias y felicidades!!

María del Carmen Ruiz Díaz

Periodista, comunicadora social.
Nacida en Saladas, provincia de Corrientes, Argentina.
Editora en Noticias Quintaesencia y Diario La República Digital.
Coordinadora de radio digital La R.
Co-fundadora de 1816 Consultora de Comunicación.

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