Adoptar tecnología para adaptarse a los tiempos de constantes cambios

Emprendiendo 26 de febrero de 2020 Por Redacción Quintaesencia
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Negar la incidencia que tiene la tecnología en la vida cotidiana es casi insostenible ya que, con sencillos ejemplos, puede ser refutada. Pero a su vez, resulta imprescindible analizar el escenario que plantea, en especial para quienes inician emprendimientos de cualquier índole. Estos fueron algunos de los tantos temas analizado por el tecnólogo Alejandro Pestchanker, en una extensa entrevista concedida a Quintaesencia. Entre los antecedentes laborales que posee Alex, como se lo conoce más, puede contarse que fue cofundador de varios emprendimientos en Argentina y en la actualidad, trabaja en la consultora multinacional Stefanini como líder de la unidad de productos digitales. 

Ante la consulta de qué es un tecnólogo, dijo que la utiliza porque “es una palabra que no tiene muchos dogmas, muy poca gente entiende qué significa ser el tecnólogo. Pero básicamente, soy una persona que cree en que el ser humano puede cambiar lo que quiera y hoy, la tecnología permite acelerar ese cambio. Por eso, me defino como alguien que entiende la tecnología como una herramienta que crea nuevas posibilidades y permite que el ser humano adquiera nuevas capacidades. Además, es una herramienta muy potente que genera accesibilidad, pero también te obliga entre comillas, a salir de un lugar de no saber y meterse de lleno a ese espacio”.

Al analizar la incidencia de las nuevas tecnologías en el campo de los emprendedores, Alex aseguró que “el emprendedor actual no puede desconocer la tecnología porque es una herramienta tan potente de alfabetización como las matemáticas. Entones esto hace que se constituya en una necesidad básica, porque muchas de las cosas de la vida actual, ocurren en el marco de la tecnología, como por ejemplo las redes sociales”.

No obstante, puntualizó que en ocasiones hay un mal uso de la tecnología, “como ocurre casi con toda invención humana”. Pero, por otra parte, posee la particularidad de que cambia todo el tiempo y por esta razón, remarcó que es una necesidad “estar capacitándose constantemente porque es algo que cambia todo el tiempo. Aún nosotros mismos que estamos en este campo, debemos esforzarnos para mantenernos actualizados. Por ello, el emprendedor tiene que entender que la tecnología es un potenciador, un facilitador, un democratizador porque –por ejemplo – aquellas personas que viven en el campo incluidas a través de la tecnología, tienen las mismas posibilidades que cualquier otra persona en cualquier parte del mundo”.

Para Pestchanker, en cierta medida esto implica que se borren las barreras porque “comienza a ser entendido no como una limitante, sino como un facilitador que abre nuevas posibilidades nuevas. Hay varios emprendimientos en Buenos Aires relacionados con la inclusión tecnológica, que permiten a chicos de zonas carenciadas, acceder a estos conocimientos y pueden comprender que no hace falta ni grandes capitales, ni grandes nombres, ni grandes carreras académicas, para poder hacer cosas que realmente sean importantes, puedan lograr cambios de vida y puedan ser felices, por ejemplo”.

“No obstante, también se debe comprender que es una herramienta que, bien usada, potencia a la humanidad y democratiza, porque permite que cualquier persona en cualquier parte del mundo, puede hacer grandes cosas que impacten en forma favorable, algo que en otro momento era mucho más difícil”, aseguró Alex.

Aseguró también “que es necesario entender que de un tiempo a esta parte está hablando recién de emprendedurismo porque la sociedad post-industrial o industrial, se enfocó en crear buenos empleados y eso permitió que se desarrolle la tecnología industrial de esa época pudiera expandirse y generar hoy un impacto social, que es lo que estamos viviendo hoy, pero también generó un relegamiento de la persona a un aspecto más funcional. Por ejemplo, si yo soy contador, el cuento números y la verdad es que el ser humano es mucho más que eso. Y lo que se están dando en la actualidad y creo que tiene que ver con las nuevas generaciones, y es que somos mucho más que la función que cumplimos día a día, en la profesión que elegí o puesto de trabajo en el que realizo mis tareas. Ese reconocimiento de que soy mucho más, genera este concepto de emprendedor, pero es un concepto que siempre existió”. 

Pero para el tecnólogo, ser emprendedor es parte de la esencia del ser humano, “para eso sólo tenemos que recordar lo que vivieron nuestros abuelos cuando dejaron en Europa y no sabían a dónde iba, qué podrían hacer o con qué se podrían encontrar. Pero como tenían el espíritu emprendedor, fueron dando origen a nuevas ciudades y quehaceres”. 

Consideró que tal vez la posibilidad de comunicarnos con mayor celeridad en la actualidad, quizás hace que se pueda compartir “más lo que pensamos y qué nos mueve. Además, creo que tiene que ver con el hecho de que las generaciones nuevas están muy conectadas con el sentir y no están dispuestos al relegar por mucho tiempo aquello que los hace más felices”.

Haciendo cierto paralelismo, Alex comentó que los nuevos escenarios que se van viviendo de la mano de la tecnología, “es muy similar a lo que fue el hipismo en los 60 y que hoy, lo hacen muchos chicos cuando terminan la secundaria y tiene espíritu de aventura, viajan a Europa por ejemplo y gracias a las nuevas tecnologías, pueden trabajar como diseñador gráfico desde los Alpes como si fuera que lo está haciendo desde una oficina en Argentina”.

Por otra parte, aseguró que también las empresas también van cambiando y hasta deben estar adecuándose porque el escenario va cambiando de un modo muy veloz y si la empresa, junto con los empleados, no se alinea con el propósito individual con el propósito de la organización “y esto es algo que hoy se discute en todas las empresas y es prácticamente algo a lo que hay que estar atentos todo el tiempo”. 

“Además, los cambios se dan a una velocidad tan dramática, que las ineficiencias propias de las empresas más tradicionales, puede provocar que desaparezcan rápidamente. Entonces es interesante entender la figura del colaborador que puede ser un emprendedor dentro de la empresa, o intrapreneur como se llama, lo cual es posible en un contexto de apertura, libertad y confianza”, contextualizó. 

Según el tecnólogo, esta figura aún no común en las empresas argentinas porque están signadas por una cultura bastante tradicional, “todavía no se empodera tanto a la gente y no se fomenta esta forma de trabajar y tiene que ver con los hábitos sociales, porque estamos acostumbrados a hacer las cosas una determinada manera porque es lo que funcionó en el pasado y es lo que se cree que va a funcionar en el futuro”.

Para lograrlo, “es necesario reemplazar hábitos por otros hábitos nuevos y para ello, tiene que haber una decisión muy fuerte en la cabeza de la organización como para proponerse cambiar la cultura de la organización. Esto a veces se lleva a cabo cuando hay una amenaza gigante del mercado, que si no cambian puede desaparecer y la otra es, cuando se ve que está habiedo un cambio de escenario que va a demandar una adecuación de la cultura de la empresa”, reflexiónó Alex.

Sin recetas ni gurúes

En tiempos en que muchos pueden asegurar que pueden asesorar para iniciar un emprendimiento, Alex consideró que cada emprendedor tiene que hallar su propio camino porque “cada persona es un universo porque cada uno lo va a recorrer como pueda, sabiendo que van a haber vaivenes y muchos sentimientos fuertes y encontrados en determinados momentos, porque al fin y al cabo el camino es muy individuo y personal”. 

A fin de aportar un poco más de luz a este contexto, indicó que “es necesario comprender que se terminaron los gurúes, ya no existen recetas que puedan funcionar para todos, cada uno tendrá que aprender a casa paso en cada instancia, sacando lo mejor posible de cada situación para sacar lo mejor de ello y aprender, siendo más humildes con estos procesos. Y para eso también, es necesario ser poco contemplativos con la comodidad para estar dispuestos a los cambios, porque esos cambios ya están aquí, para ello solo nos tenemos que preparar para poder surfear la ola, es una responsabilidad que lo tenemos que asumir como seres humanos”.

De inteligencia artificial y más

La irrupción de la inteligencia artificial en distintas áreas también pone en foco sobre cuál va a hacer el escenario laboral en los próximos años. Por ello, para Alex “la discusión de qué va a hacer el ser humano en el futuro cercano, es sumamente relevante. Si lo miramos desde el punto de vista tecnológico, ya en la actualidad el 60%, 70% de los trabajos actuales puede ser hechos por robot. Ni siquiera hay que esperar, mañana alguien decido hacerlo y es posible. Entonces, si uno mira desde una perspectiva ‘cataclísticamente’, el 80% de la población humana no va a tener nada que hacer y van para pasar la pobreza, y yo lo que digo está bien, pero pregunto, todo eso que produzcan los robots, a quién se lo van a vender. Entonces eso no va a pasar porque las empresas venden a personas que consumen, pero si las personas no tienen posibilidad consumir, no hay empresas que lo pueda sustentar, en definitiva, creo que eso no va a pasar”. 

“Esto da pie a un debate bastante interesante, hay pensadores que proponen un salario básico universal, donde el Estado responsable de un salario para las personas que no tienen un trabajo para hacer entonces, pero por ser habitante de un determinado país y ser humano, cuente con la cobertura de sus necesidades básicas para todo lo que necesite. Esto a su vez plantea otro tipo de discusión, porque los seres humanos no somos felices sólo por tener las necesidades básicas satisfechas. Entonces me parece que la discusión es otra, y ahí es donde yo creo que la visión se vuelve aún más humanista al mundo, es decir que nos preparemos qué queremos hacer y lo pueda elegir y para eso, hay que estar preparados”, señaló el tecnólogo. 

Por si esto fuera poco, consideró que “en la actualidad, creo que hay cosas que hacemos que ya no tienen sentido como, por ejemplo, estar 12 horas trabajando en una planta metiendo tuercas, no fuimos hechos para eso. Pero eso puede ser hecho por un robot, entonces las personas tenemos que hacer cosas que hacen los humanos, y de esa manera, se revaloriza a la persona porque puede dar valor a la tarea, además de desarrollar la creatividad, entre tantas acciones que son netamente humanas”.

Ante este escenario, Alex remarcó que “hoy hay muchas empresas que, para poder seguir compitiendo, tienen que incorporar inteligencia artificial y no sólo por una cuestión de eficiencia, sino también para asegurarle al cliente la calidad del producto y el servicio. En definitiva, estamos hablando de cuidar la fuente de trabajo porque quien no lo incorpora, queda fuera del juego. Pero como en todo momento particular de la historia, hay que estar altura para la tomar de decisiones adecuadas”.

“Por ello creo que es necesario que, como país, tenemos que debatir estas cuestiones abiertamente, y no como parte de una agenda oculta y lo tienen que llevar adelante las instituciones que nos organizan como país. Para ello, hay que pensar en normativas antes de que estas cosas pasen, y no como pasa siempre, después que pasan las cosas”, dijo casi a modo pedido urgente. 

“El debate me parece que debería pasar por cuáles son los trabajo el futuro, conocerlos, entenderlo, pensar hacia dónde queremos ir y empezar a pensar las regulaciones. De esta manera también se evita el miedo como reacción natural. Pero estos debates son necesarios, aquí y ahora, no puede ser analizado por unos pocos y sin participación de múltiples voces, entendiendo que lo que se defina y regule, va a tener incidencia en la vida de toda una comunidad”, señaló. 

En síntesis, somos parte de un contexto histórico signado por los cambios constantes, los cuales requieren personas capacitadas y empoderadas para hacer lo mejor que pueden con lo que tienen para una sociedad más humana.

 

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