Viajar sin rumbo y sin tiempo, el camino de Jesica y Santi

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Al pasear por la costanera de Corrientes, es común observar combis y motorhome estacionados. Muchas veces pasamos y pensamos: ¡Qué lindo sería!, y también la mayoría de las veces, nos gustaría conocer la historia de las personas que se animan a dejarlo todo atrás para ponerle ruedas a sus sueños. En Quintaesencia, te contamos la aventura de Jésica y Santiago, ella es de Saladillo, él de Lanús, dos viajeros que se encontraron en Bariloche y decidieron continuar juntos en “La Volva sin rumbo”, nombre con el que bautizaron a la camioneta que hoy les brinda techo y alas. 

Este sábado, la pareja estaba en la costanera sur de la ciudad, habían estado paseando primero, desde lejos miraron una clase de yoga al aire libre y luego volvieron a su camioneta para desplegar sus artesanías y preparar unos mates. 

Acostumbrados a dialogar con los transeúntes que se acercan para conocer su aventura, se disponen a la charla: “Somos de provincia de Buenos Aires”, anticipa Jési, mientras Santi termina de abrigarse para salir a saludar y sumarse a la conversación. 

La pareja nos cuenta que, se conocieron en Bariloche en 2019. “La idea de viajar en combi era algo que estaba en mí desde hacía muchos años, cuando conocí a Santi, el tema salió en la primera charla”, comienza contando ella y citando esa primera coincidencia mágica. 

“Los dos ya veníamos viajando, en avión, en cole, con mochila, ella más del lado del pacifico, yo más del lado del atlántico, asique el tema era algo recurrente, después de Bariloche nos volvimos juntos para Buenos Aires y nos fuimos a vivir a Saladillo. A fines del 2019 dijimos listo, hay que ponerle ruedas a este sueño y arrancamos a buscar el vehículo que nos llevaría a recorrer América”, detalla Santi. 

La Volva, una historia aparte 

“Teníamos algunas cosas claras, por ejemplo, que, si bien amamos las combis, queríamos algo más alto, porque realmente esperábamos poder viajar mucho y estar parados adentro, por eso la búsqueda estaba apuntada a una camioneta, después de ver algunas apareció ella, no dudamos y fuimos a Mar del Plata a conocer a su dueña”. 

La historia de los viajeros siempre tiene condimentos, quienes viajan en bici, suelen ponerle nombre, otros les ponen nombre a sus mochilas y quienes lo hacen en vehículo saben que se transforman de alguna manera en parte de sus familias, son mucho más que una movilidad, se generan lazos y de allí la importancia del nombre. 

“Cuando llegamos a Mar del Plata y conocimos a Inés, la dueña anterior. Nos contó que habían viajado mucho en la camioneta, había salido con su hija y habían llegado hasta Venezuela, la llamaba “La nena viajera”, su historia y el amor con que hablaba de ella (de la camioneta), nos encantó en una de las puertas tenía un búho, que un poco nos hechizó, así que Inés se convirtió en parte de este viaje porque le fuimos contando nuestros planes y ella entendió que la nena viajera, iba a volver a la ruta, algo que ella realmente ansiaba”, dice Jésica.

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A lo que Santi agrega: “Inés quería que su nena, siga camino, no quería venderla para que esté parada o que la usen para trabajar, ella realmente sentía que la camioneta estaba hecha para volver a las rutas, así fue que después de hacer lo papeles y todo, la pudimos llevar a Buenos Aires y en enero del 2020 entró al taller, la VTV indicaba que había que hacerle el frente de nuevo por los kilómetros y el salitre del mar, habían hecho lo suyo”. 

“Nos alegró conocer la historia anterior de la camioneta y cuando la tuvimos decidimos bautizarla como La volva sin rumbo, por la marca original de la camioneta y ponerla sin rumbo porque realmente si bien tenemos ideas de donde estamos yendo, la verdad es que, si en el camino nos nace tomar un nuevo destino, lo hacemos”, resume Jesi. 

Barajar y dar de nuevo 

Si bien la idea de la pareja era salir en mayo del 2020, los planes debieron ser postergados. “Teníamos ansiedad, claro que ya queríamos salir de viaje pero no se podía, primero nos frustramos, pero luego decimos que era por algo y comenzamos a pensar en que la Volva, sea autónoma, asique comenzamos a comprar algunas cosas como: panel solar, calefón, duchado, inversor, un montón de cosas que la dejaron totalmente autónoma, no queríamos caer en camping, queríamos vivir y viajar acá, así que cuando sale del taller en el 2021 comenzamos a restaurarla por dentro, eso nos llevó casi un año”. 

Así fue que el viaje que estaba previsto iniciar en mayo del 2020, finalmente comenzó en enero del 2022. “Entendimos que el tiempo nos dio, fue la capacidad de poder llegar más lejos, de no depender de nada, que ese vivir viajando sea a nuestro ritmo, durante el 2020 también aprovechamos y realizamos muchas artesanías, que son las que vamos vendiendo en el camino”, resumen los viajeros. Entendimos que el tiempo nos dio, fue la capacidad de poder llegar más lejos. 

Entendimos que el tiempo nos dio, fue la capacidad de poder llegar más lejos. 

Remarcando que comprendieron que muchas veces ese barajar, dar de nuevo permite llegar más lejos. 

De paso por Corrientes, nos cuentan que, tras recorrer unas nueve provincias, conocer a un sinfín de personas van lentamente rumbo a México. “La idea es llegar a México, el límite nos lo pone la falta de Visa para entrar a Estados Unidos, pero entendimos que cualquier cosa puede pasar, de aquí tenemos ganas de ir a Misiones, Paraguay, Brasil, pero no descartamos volver al Sur en verano. Son cosas que barajamos, lo charlamos y vamos viendo, viajamos sin tiempo, estimamos que esta aventura podría durar tres o cuatro años”, relata Santi. 

Si bien la chala con los viajeros fue corta, sirvió a conocer un poquito más sobre el mágico mundo de quienes se animan a vivir sin regirse por el reloj o el calendario, animarse a vivir el presente, a disfrutar de los paisajes, de los aromas, de las personas. 

“Siempre viajar te permite conocer gente, aprendimos en estos meses que, de esta manera, la gente se anima a hablarnos más, se acercan muchas personas que nos cuentan que sueñan con hacerlo, igual que nos pasó a nosotros, muchas personas piensan que es imposible, nosotros le decimos que a los sueños solo hay que ponerle ruedas, las que sean y echarlas a andar”, nos cuenta. 

Kilómetro a kilómetro, Jesica y Santiago, esperan llegar a México, quizá quedarse allí o quizá no, “hoy disfrutamos el camino, no se trata de ir apurados por llegar, se trata de saber que cualquier cosa puede pasar y ser felices en el proceso”, apuntan antes de terminar la charla. 

Para seguir a estos viajeros lo pueden hacer en: Instagram: @lavolvasinrumbo; Facebook La volva sin rumbo; Youtube La Volva sin rumbo; TikTok @lavolvasinrumbo; Pinterest La volva sin rumbo.


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Josefina Echezárraga

Periodista. Nacida en Puerto Rico Misiones, editora en Noticias Quintaesencia. Asesora de Imagen, creadora de la marca Josefina Loto Azul, imagen consciente. Cofundadora de 1816 consultora en comunicación.

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