Don dinero, poderoso caballero

COLUMNISTAS 10 de septiembre de 2022 Por Redacción Quintaesencia
dinero

Yarías

Jorge consigue en su provincia hacer un “invernadero” de marihuana de una dimensión de 100 metros cuadrados. Su compulsión por fumar marihuana lo lleva a consumir cocaína, que es habitualmente el paso siguiente a ese “caballo de Troya” (marihuana y alcohol). La cocaína le demanda mucho dinero y comienza a vender marihuana para poder consumir la otra droga. Así, va entrando en un mundo de alucinaciones y delirios causados por el consumo de estupefacientes, ya que tiene en su alienación fantasmas en donde “ve” “que hay algunos (que en realidad no están) que le quieren quemar ese pequeño “campito” “para destrozar lo que le permite tener el estimulante cocainico. ­

Rápidamente vira del consumo al delirio y también al delito, porque de alguna manera tenía que defender ese territorio preciado. Los padres ignoraban todo esto y, como muchos, pensaban que en realidad la marihuana era una droga inofensiva, como hoy se ha vendido en la sociedad. ­

Muchos padres en la consulta, cuando realizamos la historia clínica, mencionan que la marihuana ya es casi masiva y por ende no ponían atención a estas conductas. Cuando vienen a vernos ya todo avanzó hacia desempeños académicos deficitarios, accidentes, trastornos en el ritmo de sueño, consumo de otras drogas o alguna internación en una guardia por sobredosis en conjunto con otras drogas. ­

Estados Unidos

Esto multiplicado por mil está sucediendo en los Estados Unidos en donde en muchos estados se ha legalizado la venta de marihuana y se han multiplicado las psicosis, el consumo de todas las drogas y esto ha llevado a un documento de la principal referente en el tema drogas, Nora Volkow (directora del NIDA, el instituto rector de las políticas de drogas en ese país), quien ha publicado el diario Daily Mail hace pocos días (agosto 2022).

Alertó la mencionada especialista que 48 millones de estadounidenses consumen habitualmente marihuana, y esto en aumenta año a año. Mostró en un mapa cómo creció desde 1987 hasta el 2021 el consumo, llegando a casi el 40 por ciento y alertó sobre el aumento en los últimos años del consumo en los adultos de entre 35 y 50 años.

Tomar cannabis regularmente desde la adolescencia puede causar daños permanentes en el cerebro y su legalización en algunos estados ha significado un verdadero desastre epidemiológico. Además, los daños cerebrales son evidentes y la defrontalización (el lóbulo frontal es la última escala de nuestra evolución, es el diferencial con los animales y es considerado el CEO de nuestra persona) y la hipoperfusión de áreas del cerebro (deterioro del metabolismo cerebral) son evidentes exponiendo al joven a crisis epilépticas, accidentes cerebrovasculares, etc. En suma, se ha naturalizado algo que está dañando.

Además, es un negocio -alerta la maestra en adicciones- de 30 mil millones de dólares y a esto también se le agrega la entrada en el comercio de la industria alimenticia como tortas, brownies, etc. Por ahora es ilegal solo en cuatro estados: Idaho, Kansas, Carolina del Sur y Wyoming.

Lo interesante es que en los estados que se ha legalizado se cobra por dos mostradores: el legal que paga impuestos y el ilegal, cada vez más poderoso, que la vende más barata y con mayor potencia adictiva.

Así, observó Volkow que en jóvenes la marihuana atenta contra el desarrollo del cerebro (disminución del coeficiente intelectual) y la psicosis (interpretación alienada de la realidad) y es un factor que contribuye al abandono escolar y a la repitencia.

No quedan dudas entre el uso temprano de la marihuana y la entrada en la psicosis. Los síntomas psicóticos o la eclosión de una esquizofrenia son posibles. Todos estos hechos han sido barridos por la lógica milenaria del “business are business”, o como nos enseñaron nuestros abuelos, tomando palabras del poeta, “poderoso caballero es don dinero”.

Todo esto ha sido barrido “bajo la alfombra” -dijo Volkow en la nota- frotándose las manos los tributaristas estatales y mucho más todos los ilegales, ya que aumentará la demanda de todas las drogas. Volkow afirmó también que tomando marihuana una vez al mes pueden aparecer problemas cardiacos. La industria del cannabis legalizado mueve -como dijimos antes- 30 mil millones de dólares al año y está causando una explosión de usuarios adolescentes.

La potencia del cannabis es cada vez mayor y los que la venden piden regulación de la venta, pero no de la potencia de las dosis. O sea, ya no es la marihuana de Woodstock o de la época de Los Beatles, con el 5 por ciento de principios psicoactivos. Es del 85 por ciento en algunos estados (verdaderos fenómenos de psicotización a corto plazo, que favorece la tendencia a la compulsión y a la repetición inveterada de las dosis). 

Esto está teniendo resonancia en nuestro país y la agencia Télam, el 1 de septiembre, informó que la Policía Federal allanó una panadería que vendía postres llamados “con full magia postres felices”. Las drogas se mezclaban en tortas; ahí había flores de marihuana, brownies con distintas sustancias.

A través de las redes sociales se entregaba en delivery estos pasteles “mágicos”. Se secuestraron plantas de cannabis, seis bolsas de flores de marihuana, 11 cartones con drogas de diseño, cinco dosis de MDMA (potente alucinógeno), tres pastillas de éxtasis, tres bombones de chocolates con formas sexuales y con marihuana en su interior, 12 tabletas de viagra, un equipo para cultivo de cannabis, dos balanzas de precisión, etc.­

Mientras tanto en los Estados Unidos, escribió Volkow, en los 19 estados que han permitido la marihuana recreativa en la última década, así como los 38 estados que permiten el uso médico, indican que los adolescentes y adultos jóvenes usan productos más fuertes con frecuencia.­

Sostén del negocio

Con lucidez -escribió la maestra en adicciones- la legalización ha dejado de ser una cuestión de derechos para pasar a ser un negocio y una comercialización para las grandes empresas, sin ninguna de las mismas restricciones que ahora deben seguir el marketing de alcohol y tabaco.

La industria del cannabis, que mueve 30 mil millones de dólares, argumenta que ya sea fumándola, “vapeandola” o como comestible puede ayudar a aliviar los sentimientos de ansiedad, depresión, el dolor crónico e incluso ayudar a combatir las adicciones. El neuro-marketing que maneja es muy grande y esto también forma parte de un adoctrinamiento exitoso. Esto mismo pasa en Uruguay en donde el mercado ilegal suplanta con mayor potencia a la débil venta en las farmacias.

Son desgarradores los testimonios de padres que han perdido a sus hijos o que luchan contra sus tendencias suicidas o con síntomas psicóticos en todos los estados que se vende libremente la droga y que fomenta el consumo de otras. Pero no hay peor ciego que el que no quiere ver.­

El autor es Director general de Gradiva - Rehabilitación en adicciones.


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