La misión de canalizar mensajes desde el mundo de lo intangible

GENERAL 10 de septiembre de 2022 Por María del Carmen Ruiz Díaz
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Tatiana Romero, canalizadora de mensajes pleyadianos.

En este último tiempo, cada vez más personas escuchan o a hablan sobre la quinta dimensión o 5D. También es casi moneda corriente encontrar publicaciones en redes sociales sobre esos temas, al igual que las canalizaciones de mensajes de seres que no se encuentran en esta dimensión, conocida como la tercera o 3D. 

Como en todo aquello relacionado con la intuición, la percepción y lo desconocido, siempre rondan infinitas dudas sobre su seriedad y veracidad, más aún cuando también aparecen en escena quienes podrían ser llamados como “falsos profetas” o, cuanto menos, oportunistas que pretenden abusar de la buena fe de las personas.

En ese mar de propuestas y voces, Tatiana Romero decidió sumar la suya porque ella también tenía mensajes provenientes del sutil y vasto Universo. Quintaesencia la contactó para hacer una entrevista a fin de conocer sobre su misión y compromiso como canalizadora. Aquí, te compartimos parte de una profunda charla marcada por la sencillez y una respetuosa amorosidad. 

- ¿Cómo comenzó tu camino como canalizadora? 

- Mi camino empezó sin que yo lo buscara y fue alrededor del 2016, cuando empecé a comprender que tenía que hacer algo con lo que estaba viviendo. Pero podría decir que toda la vida, desde pequeña, me sucedían cosas “raras”, en especial de noche. Esto me daba mucho miedo porque veía seres al lado de mi cama, lo que me generaba mucho miedo y no quería cerrar los ojos para dormir. Esta situación fue una constante hasta los 10 años más o menos. Después, al ir creciendo, como todo niño fui bloqueando todo eso que veía y podía dormir si mayores inconvenientes. Todo iba bien hasta los 21, cuando volvió toda esa sensación y comencé a ver nuevamente y a tener el mismo miedo. El punto era que ya no tenía diez ni cinco años, tenía 21. Entonces empecé a contar lo que me estaba sucediendo y en ese momento una persona me recomendó que vaya a ver a un hombre que se llamaba Abel porque, seguramente, una sesión con él me iba a ayudar. Cuando fui y tuve la sesión con él, no sé qué pasó allí, pero entendí todo lo que me estaba pasando. 

Tati hizo una pausa, cerró los ojos como quien busca en el archivo de su memoria aquella situación vivida hace un tiempo atrás. Respiró y retomó el relato: “Puso su mano en mi cabeza y me habló de los ángeles, de mi ángel de la guarda. Al principio no entendía nada, pero sé que cuando salí de ahí, yo era otra era otra persona. Como me sentía cómoda yendo a atenderme con él, lo hice por un tiempo y él siempre me decía que tenía que aprender a hacer lo mismo. Con el tiempo entendí que él hacía limpiezas energéticas, me equilibraba los chacras. Me tomé mi tiempo y a los 25, me decidí e hice un curso con él. Aprendí sobre la técnica de la radiestesia y allí se abrió un universo entero para mí”.

Aseguró que para ella fue fundamental que, en ese tiempo, no tenía televisor ni computadora. “Lo único que tenía eran libros, así que leía mucho, leía dos o tres libros a la vez y después de las clases de Abel, me ponía a practicar lo de las clases y al ir practicando, me di cuenta que veía más de lo que yo creía que ya veía y ahí comencé a abrir Registros Akáshicos. Un amigo que también hacía el curso conmigo y que hoy es mi pareja, me dijo que eso era lo que estaba haciendo. Yo no tenía nada, yo solo experimentaba porque estaba bueno. Así, en una de las de mis prácticas nocturnas, aparecieron ellos y yo sólo me limité a anotar en una hoja: Pleyadianos. Y ahí quedó. Se lo conté a Diego (su pareja) y buscamos en internet para ver qué era esto y encontramos un libro ejercicios pleyadianos, lo descargamos y quedó ahí por un par de meses”.

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- ¿Quiénes son los Pleyadianos?

- Seres, como nosotros los seres humanos, pero con una Consciencia diferente. Una Consciencia llena de amor, en Unión con el Todo, en equilibrio y al servicio del Plan Cósmico. Ellos experimentan la Existencia desde un estado superior de consciencia. Ven la vida desde una perspectiva más amplia y se presentan ante los humanos para enseñarnos a ver. Vernos a nosotros mismos, ver la vida y al universo desde la Verdad (Con V mayúscula porque es una verdad que va más allá de lo que la mente cree verdad). Ellos nos acompañan y nos guían en nuestro camino de Despertar. Para que recordemos quieres somos y vivamos a través de nuestra propia luz. 

La joven canalizadora vuelve a ser silencio por unos segundos. Cierra los ojos y vuelve a contar: “Los Pleyadianos son seres de las estrellas, lo que significa que viven en una dimensión diferente a la dimensión del planeta Tierra. Allí no hay separación, allí no hay miedos ni sufrimiento. Allí todo es Amor, Unión, compasión y solidaridad. Allí la Sabiduría del Cosmos vive y coexiste en sus almas. Ellos conocen muy bien al Cosmos, sus misterios y su sabiduría. Ellos, con tecnología cuántica, con mensajes, frecuencia (sonido) y señales, llegan a la Tierra para guiar, enseñar a amar y vivir”. Por otro par de segundos, el silencio vuelve a ocupar la escena. 

- ¿Qué pasó después? ¿Sentiste la necesidad de leer el libro?

- Sí, alrededor del 2016, 2017 decidí empezar a leerlo y a practicar algunos ejercicios y me dispuse a escucharlos. Se me aparecieron dos seres que se me contaron del universo, sobre cómo funcionamos los humanos, qué hacemos aquí en el universo. También me hablaron de la existencia. A veces me hablaban en castellano, otras en símbolos o en otros lenguajes. A veces me llevaban a viajes astrales y demás. Al principio sentí que fue mucho, que todo fue muy junto y demasiada información. Sentí que estaba ante un universo por descubrir, pero también sentía que no estaba preparada para toda esa información. Había mucho desorden en mi vida, en mi economía, en mi vida de pareja, en mi vida familiar, había desorden por todos lados y no estaba lista para hacer algo con lo que estos seres me decían. Así y todo, en medio de ese desorden, escribí todo lo que ellos me dijeron y quedó en un word guardado. 

Volvió a hacer una pausa, tomó un sorbo de agua y retomó el relato. “Entonces empecé a poner orden en mi vida, apareció el coaching y me formé como coach espiritual, encontré un maestro que tenía mucha conciencia e iba más allá de la mente, entonces comencé a entender y a ordenar mi vida y mientras lo iba haciendo, iba entendiendo lo que estos seres me transmitían. Así todo comenzó a unirse y a tener sentido. Todo comenzó a alinearse y a vibrar en la misma frecuencia”, contó.

Dijo que empezó a sentir cierto orden en su vida y que, además, muchas personas se fueron acercando para pedirle que realizara distintos tipos de limpieza haciendo uso de las herramientas de radiestesia. “Casi de un modo natural, empecé a trabajar de esto, a hacer sesiones, hasta que fueron llegando muchos más seres con otra conciencia también pleyadianos. Hasta que llegó un momento que me dijeron: ‘O caminás tu camino o caminás tu camino’. ‘Bueno, caminemos entonces’, fue mi respuesta y en el 2019 sentí que llegó el momento de decidirme por el todo o nada. Y me decidí por el todo”, aseveró con una gran sonrisa. 

“Los Pleyadianos son seres de las estrellas, lo que significa que viven en una dimensión diferente a la dimensión del planeta Tierra."

-¿Qué pasó cuando tomaste esa decisión? 

- La vida me fue mostrando que, si estaba dispuesta a ponerme al servicio, a cumplir con mi misión que al principio no la entendía, se empezaban a acomodar todas las cosas terrenales. A Tatiana la ponían inquieta temas con el del dinero, la pareja, los conflictos con mi mamá, pero cuando dije sí, empecé a ver esas cosas en forma diferente. Y ahí entendí que sí es posible lograr la integración desde el servicio. 

- ¿Cuál sentís que es tu misión?

- Si la pudiera resumir en una palabra diría que es reconectar. Reconectar primero con mi alma, con quién soy, conectarme con mis fragmentos, con mi verdad, conectarme con mis sombras, con mi luz, conectarme con toda mi integridad en primera instancia. Después poder mostrar a otros cómo conectarse a sí mismos, con sus propias almas, con la tierra, conectar la vida con la tierra para luego conectar con el universo.

Para Tatiana, es posible y hasta necesario conectar el universo con la tierra y con los humanos. “Una vez me mostraron que debemos crear puentes entre el cielo y la tierra, puentes entre quien creo que soy, quien soy en verdad y unir esas partes que, en esta dualidad y en esta tierra, las concebimos como separadas. Por eso es necesario correr el velo de la separación para unir y vivir a través de esa unión de ser Uno. Para todo esto es necesario el trabajo interno para que cada uno se encuentre con sí mismo”, puntualizó.

-¿Cómo ordenás la información que vas recibiendo?

- Cuando me van a hacer llegar determinada información, comienzo sentir que hay algo y tengo la sensación de que uno de mis guías está esperando que me disponga a recibirlo y me siento con una hoja o la computadora, cierro los ojos y me dispongo a recibir todo lo que allí está en primera instancia. Hay ocasiones que se me muestra como el tráiler de una película, pero a la vez todo junto como si viera el rompecabezas armado y viera todas las piezas. Se me muestra el panorama total. Por lo general, les pido que me muestren por dónde empezar y empiezo a escribir o a dibujar, depende del caso, cómo se empieza. Por ejemplo, los últimos contenidos que estoy subiendo en el canal de YouTube es sobre las Cámaras Pleyadianas y ya las venía sintiendo hace un tiempo hasta que bueno, me dispuse, me senté y dije, estoy lista, las voy a recibir. Escribí su significado, de dónde venían, que era todo eso para poder primero entenderlo yo y después, explicárselo a otros

Tati aseguró que contar con Diego, su pareja, para realizar toda esta labor es fundamental: “Porque si bien yo investigo con mis guías y les voy haciendo preguntas para poder pasarlo a tierra y bajar toda la información, él es quien le da forma y va definiendo si vamos a armarlo en un PDF, o si van a hacer meditaciones en videos”.

Contó también estos seres también son los que les van guiando acerca de los momentos en que pueden compartir determinados contenidos, como también en algunas ocasiones le han dicho que no estaban dadas las condiciones para hacerlo. “En este punto también es fundamental aprender a aceptar que cuando surgen determinados impedimentos como por ejemplo no poder compartir en redes una publicación, fuimos entendiendo que siempre tienen un sentido”, comentó.

- ¿Cuál es el valor que le das a la pandemia en el camino del despertar de muchas personas? 

- Siento que más allá de que pandemia haya lo que haya sido y la razón humana por la cual haya sucedido, también hubo demasiadas razones cósmicas por las cuales los humanos la hemos vivido. Les pregunté por esto a mis guías y me mostraron que en muchos seres humanos significó un gran quiebre, porque tocamos fondo para para darnos cuenta de que estamos con vida, que podemos elegir, que podemos unirnos con el otro, empatizar acompañar. Sin dudas, la pandemia fue un antes y un después para la apertura de la conciencia. Muchas personas empezaron a entender que había otras respuestas a las mismas preguntas. Fue como una gran bisagra.

-Uno de los conceptos que se escucha cada vez más está referido a la que se va a “borrar” la linealidad del tiempo, ¿qué nos podrías decir sobre esto?

- Poco a poco se va a ir corrigiendo cada vez más la percepción que tenemos del tiempo. Vamos a empezar a ver cada vez más la famosa relatividad porque empezamos a unirnos, a integrarnos a nosotros mismos primero y después con el contexto, con el otro nosotros, con la tierra, con el cosmos. Todo empieza a incorporarse lentamente a la conciencia de unidad, nos empezamos a dar cuenta que el pasado, el presente y futuro en realidad, viven y existen en un instante, en un mismo presente entonces poco a poco al ir. Nos vamos conectando con el ritmo del universo y vamos a ir corrigiendo esa idea de pasado presente y futuro, porque cada vez más nos damos cuenta de nuestro poder creador y construir nuestra realidad a través de todo lo que somos aquí. 

Para Tati, vamos a vivir con mayor asiduidad hechos que podrían ser calificados como “milagros” porque, vamos a pensar en algo y al poco tiempo, eso va a suceder. “Al ir conectándonos con ese ritmo, nos vamos a ir encontrando y en esa unión, se va a perder el tiempo lineal. Entre los años 2023 y 2025, la Tierra va a sacudirse para que empecemos a mirar hacia donde tenemos que mirar, para que las piezas vayan moviéndose y queden en el lugar que hemos elegido estar anímicamente. Ese momento nos va a permitir mirarnos desde otro lugar, primero en lo individual y después, con el otro”, contó.

"Entre los años 2023 y 2025, la Tierra va a sacudirse para que empecemos a mirar hacia donde tenemos que mirar".

- ¿Y cómo podemos empezar a crear esos “milagros” en nuestra vida?

- En principio debemos tener presente que no todos venimos a sanar las mismas cosas o aprender las mismas cosas, cada alma va de a acuerdo a su momento, su propia etapa. Esto a su vez genera la diversidad y la riqueza del universo. Porque, por ejemplo, si tengo problemas en mi familia y no me puedo quedar 10 minutos meditando porque tengo que solucionar algo, o tengo que salir a trabajar para darle comer a mis hijos, puede ser que todo sea un poco más complicado. Sin dudas, la supervivencia humana hace que dilatemos ese trabajo de conciencia, esa conexión, ese despertar, pero sin dudas que cada cual va viviendo su propio aprendizaje. Por otra parte, tenemos que estar dispuestos a que lo que tenga que suceder, suceda sin controlar. Pero también a ser perseverantes, a no abandonarnos ante el menor escollo o desafío que se nos presente. 

- ¿Qué lugar crees que ocupa el miedo en este proceso de despertar?

- El miedo quiere todos los puestos. Pero también casi es parte de la biología humana, ni siquiera de la mente, es una emoción básica del cuerpo humano, de la máquina. Entonces si es un uno de los combustibles básicos de la máquina, va a estar mientras tengamos un cuerpo. En un principio, cuando el cuerpo humano comenzó a existir, el miedo era el gran salvador para el hombre de las cavernas que salía a cazar porque el miedo era ese mensaje de alerta: “No te acerques al precipicio, te vas a caer”. El miedo era como el cuidador que, ahora, en este tiempo, quiere seguir cumpliendo ese rol para protegernos de lo que está allí afuera. Pero el punto es que ya no somos primitivos y el allá afuera, no es realmente peligroso, sino que la mente lo sigue concibiendo como peligroso. Entonces nos movemos con miedo y no somos conscientes de ello, accionamos con el miedo y si el afuera es peligroso y bueno, atacamos, nos defendemos si buscamos el culpable del peligro. Caímos en la trampa de creernos que afuera es peligroso, que puede poner en riesgo nuestra supervivencia. 

En esa línea, Tati asegura que es necesario ir entendiendo los procesos, es decir, “si entiendo al miedo, también lo puedo percibir como un amigo que quiere garantizar mi supervivencia, si yo no entiendo lo acompaño, me acompaño como si fuera un niño pequeño, a ver, salgamos a la calle caminemos porque el miedo, no va a desaparecer y esa es la mala noticia”, dijo con una gran sonrisa. A lo que agregó: “Pero lo bueno es que lo podemos entender, contemplar desde el amor”.

“Y cuando aparece el amor, empezás a sentir otras cosas y el miedo pierde un poquito de dominio, si bien no vamos a desterrar, podemos empezar a entendernos ante el miedo y así, lo podemos integrar, porque tampoco debemos perder de vista que uno de los combustibles básicos de la máquina, es el miedo”, acotó.

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- ¿Qué tan importante es estar atentos a nuestro nivel de vibración?

- Es fundamental tener alta la vibración para que estos procesos se sucedan. Estamos en un tiempo en que nuestra máquina se está actualizando, le vamos metiendo programas nuevos o partes nuevas a la máquina. Esto hace que vayamos haciendo cosas distintas. Con un poco más de mimos a nosotros mismos, a través de la comida, de la hidratación, a través del descanso y de lo que vamos “comiendo”, la información que vamos recibiendo, los lugares en los que elegimos poner a nuestra máquina, no es lo mismo poner a nuestra máquina en la naturaleza que en medio del caos de una ciudad un viernes a última hora. Entonces vamos cambiando algunos hábitos, los que a su vez nos van dando nuevos programas y la programación de la máquina va cambiando. Esto hace a que te posiciones desde otro lugar ante distintas situaciones y que, por vibración, se van produciendo cambios como, por ejemplo, que esas personas que ya no tienen que estar en nuestra vida, simplemente se alejan, o nos alejamos. 

La charla con Tati se extendió por más de 50 minutos, tiempo en el que además también contó sobre algunas misiones de anclaje de energías que le fueron dictando sus guías, pero, seguramente esto podría ser parte de una próxima entrevista cuando pueda brindar más información. 

Mientras, podés seguirla en su cuenta de Instagram: tatianaromerosoy o su canal de YouTube: Tatiana Romero Soy.


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María del Carmen Ruiz Díaz

Periodista, comunicadora social.
Nacida en Saladas, provincia de Corrientes, Argentina.
Editora en Noticias Quintaesencia y Diario La República Digital.
Coordinadora de radio digital La R.
Co-fundadora de 1816 Consultora de Comunicación.

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