La alianza entre la familia y el deporte

COLUMNISTAS 17 de septiembre de 2022 Por Redacción Quintaesencia
niños

Harris

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¿Qué reflexión te causó?

Espero que haya generado en vos algún impacto.

Pero fue un desahogo expresar una realidad diaria y latente y hoy, y si no tuviste la oportunidad de hacerlo, te pido que por favor lo leas (te dejo el link) porque, como ya les planteé el conflicto, hoy busco sumar algunas ideas paliativas o al menos pequeñas soluciones a un gran problema.

Cambiar la realidad en su conjunto es una utopía y tratar de ser el salvador de la sociedad, tampoco es mi intención.

Pero sin dudas podemos ayudar, porque al final, una de las funciones de los entrenadores es ser educador, formador de personalidades, crear sociedades saludables.

Dialogar con los chicos

Es fundamental conocer sus realidades, su visión de la familia y sus entornos, y por sobre todo ganar su confianza.

Sabemos que son vulnerables, desprotegidos y muchas veces no cuentan con la necesaria contención o muestras de cariño. 

Las razones o las causas son muchas y la salida es aceptar nuestro rol de padres desde el afecto. Pero, además, marcar una línea de diálogo buscando dar un mensaje positivo, pero con un enfoque objetivo.

Relacionarse con su familia 

Si se trata de una familia integrada, será más fácil el acercamiento, sin interceder en forma determinante entre padres e hijos.

Fijar nuestra postura de ayuda, ser un medio educativo y conciliador. 

Padres – Madres 

En el caso de familias desintegradas o con ausencia de un progenitor en la crianza, la situación es más compleja. En estos casos, por lo general, el rol paterno y materno no se diferencia y se fusionan en la madre.

Hablar con ambos por separado puede ser un buen principio para después, encontrar el momento oportuno para una reunión conjunta. 

Plantearles nuestra visión del chico y la influencia, bien entendida. de ser un elemento favorable en su crianza.

Objetividad y línea de trabajo

Determinar el rumbo, un norte para el chico, un objetivo, es el primer paso para luego plantear otros, nuevos y más dificultosos, todos basados en el primero. Para ello, es necesario realizar una planificación de esfuerzos.

Podríamos aplicar el principio de la escalera, cuantos más peldaños subimos, más esfuerzo nos cuesta. Pero esto despierta su autoconfianza, nace el “yo puedo” y el “vamos por más”.

Sin dudas, son cambios positivos en actitudes y conductas del niño o del joven, pero también en sus entornos familiares.

Generar hábitos, costumbres y conductas es un trabajo arduo, pero en la generosidad de hacerlo esta la recompensa del saber que influimos para el bien. 

Este columnista es entrenador Principal Equipo Oficial y Coordinador General de Remo del Club de Regatas Corrientes. Los encontrás en Instagram como harrisgonzalezescobar y en Facebook, como Washington Gonzalez Escobar.


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