Sueños, desafíos y la fortaleza para crear una escuela de música chamamecera

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Pomberitos Cantores, protagonistas de la Fiesta del Chamamé 2023.

Betiana Quiróz tiene 37 años. Es correntina, chamamecera, docente de nivel preescolar, mamá de cinco niños y está en pareja con David Gauto. A ella, como a millones de seres humanos en el mundo, la pandemia del Cofid, la marcó en forma contundente. Tanto, que entendió que había llegado el momento de rectificar el rumbo de su vida, de la realidad que anhelaba vivir y cómo la quería vivir. En una charla con Quintaesencia, nos contó cómo fue el proceso para crear la Escuela de Música Chamamecera para la Familia.

“Todo comenzó en el año 2018, comencé a soñar con formar un coro de niños. Un día, mi esposo me cuenta que el Instituto de Cultura recibía proyectos que podían patrocinar, no desde el punto de vista económico, pero sí brindando algún tipo de colaboración. Me gustó la idea y comencé a redactar uno para conformar un coro exclusivamente de niños y niñas chiquitos”, contó a modo de contexto en el inicio de la charla telefónica.

La propuesta presentada fue muy bien recibida por las autoridades del organismo cultural de la provincia y decidieron acompañarla, brindándole un espacio físico donde desarrollar las clases. “Comencé a hacer la convocatoria, distribuí panfletos y a través de las redes sociales. La primera clase fue el 18 de septiembre del 2018, comenzamos con 8 chicos y poco a poco, el coro comenzó a crecer, a crecer. Tanto es así que fuimos parte de la siguiente edición de la Fiesta del Chamamé”, recordó.

Cuando se instaló el aislamiento social por la pandemia, Betiana se quedó sin trabajo y sin espacio para las clases. “Para todos fueron momentos muy difíciles porque no podíamos hacer nada, más aún los trabajadores independientes, porque en 2019 decidí dejar mi trabajo docente para dedicarme de lleno al coro”, señaló.

WhatsApp Image 2023-01-19 at 13.04.08Betiana, alma mater de Pomberitos Cantores.

Como casi todos, ella también sintió mucha angustia, incertidumbre y temor: “Porque no sabíamos cuánto tiempo iba a durar esa situación, pero cuando las restricciones del aislamiento se fueron flexibilizando, decidí destinar un poco de dinero con el que contaba, para alquilar un lugar y dar clases particulares de guitarra y teclado. Allí nació la propuesta de Escuela de Música, donde también decidimos enseñar uquelele, además de continuar con el coro a niños, siempre orientado al chamamé”.

Para su sorpresa, el nivel de convocatoria alcanzado superó todas las expectativas. “Es que estábamos saliendo de la pandemia y los padres buscaban con desesperación dónde llevar a sus hijos. Ellos entendieron que la escuela era un espacio para que los chicos socialicen. Así, arrancamos con cerca de 40 chicos desde los tres años”, recordó.

Fue la oportunidad para dar vuelta la página y empezar de nuevo, “después de tanta angustia, después de tanta incertidumbre por no tener trabajo, las cuentas impagas y demás, imagínate. Así que cuando logramos esa convocatoria, fue muy gratificante”, dijo. En forma paulatina, surgieron las propuestas para realizar conciertos y presentaciones y la escuela comenzó a crecer. 

Para Betiana, crear las Escuela de Música fue una oportunidad de empezar de nuevo.

En 2021, retomó el proyecto del coro Pomberitos Cantores y en el 2022, surgió la demanda de crear un coro de adultos. “Fueron los propios padres quienes me empujaron a crear esta propuesta, después se sumaron los abuelos. Tenía alumnitos que me decían que ensayaban con ellos y que querían ser parte del coro. Entonces, abrí la convocatoria y no podía creer que venían de distintos lugares de la zona, inclusive de Bella Vista, para cantar con sus nietitos, hasta se sumó un papá que vive en Goya, para preparar una canción con su hija y cantaron juntos en el escenario en la presentación que hicimos a finales del 2022, eso fue muy emotivo”.

Ante la consulta de por qué eligió al chamamé cómo género musical a trabajar en el coro, contó que le permitió “revalorizar nuestras raíces y generar la posibilidad de que los padres compartan con sus hijos esta pasión, al igual que con los abuelos. Más aún porque hubo un tiempo en el que se decía que esta música era cosa de viejos, de aburridos. Era lo que me decían cuando tenía 14 años y comencé a estudiar guitarra en la Fundación Cocomarola”. 

WhatsApp Image 2023-01-19 at 13.06.37 (2)Adultos, ellos también son parte del coro de la Escuela de Música.

Empezar de nuevo

Sin lugar a dudas la decisión de dejar un trabajo estable y atreverse a iniciar un emprendimiento propio, marca un antes y un después en la vida de cualquier ser humano por una multiplicidad de factores, por eso era casi una pregunta obligatoria la consulta qué la mantuvo firme en el proyecto de formar un coro primero y una escuela después. Betiana hizo unos segundos de silencio y respondió: “Mi decisión de no volver a trabajar dentro del sistema educativo, eso ya no quería hacerlo; y sí quería, tener el tiempo de calidad con mis hijos. Hasta el 2019, trabajé en tres escuelas, salía de mi casa a las 7 de la mañana y regresaba a las nueve de la noche, pero dije basta. En ese momento tenía tres hijos y la pandemia, me ayudó a valorar el tiempo con mis hijos, el poder enseñarles yo a leer y escribir, a dejar el pañal, entre otras tantas cosas”.

Agregó que aprendió “a disfrutar de regar las plantitas del jardín juntos, a pintar cuadritos y entonces dije, no quiero más ser esclava del del sistema, vivir trabajando y no ver a mis hijos, no estar en todo el día con ellos. Entonces encontré en este proyecto, la posibilidad de estar con mi familia”.

Entre otros cambios que debió realizar, ella se convirtió en su propia jefa, lo cual conlleva derechos, pero, sobre todo obligaciones: “Y ese proceso fue dificilísimo porque de tener un sueldo seguro y un horario que cumplir, ahora si bien tengo determinadas libertades, tampoco puedo faltar y me convierto en un jefa exigente porque tengo que sostener la escuela; imagínate que los padres pagan las cuotas y yo esté faltando claro, ahí también está en juego mi responsabilidad y compromiso para con el proyecto y los alumnos”. 

De estar en relación de dependencia con un sueldo seguro, al desafío de emprender y ser su propia jefa.

En cuanto a los proyectos para este año, Betiana comentó que anhela salir de la provincia con el coro y llevar el chamamé a otros escenarios. “Ya tuvimos distintas invitaciones, pero no pudimos asistir por cuestiones económica, espero que este año lo podamos concretar, además de presentarnos en algunos certámenes como el pre Cosquín, por ejemplo. Lo bueno es que algo ya les comenté a los papás y ellos me dijeron que sí, van a acompañar estas iniciativas y no puedo bajar los brazos”, indicó.

En el final de la entrevista, la pregunta fue qué le diría a Betiana frente al espejo y ella respondió: “Que siga adelante, que persevere. Y le agradecería la fortaleza que tuvo para sobrellevar los momentos difíciles, en especial esos momentos de soledad, en los que se sintió desamparada, porque allí me encontré con mi verdadera naturaleza y la fortaleza necesaria para reinventarme y salir adelante”. 

Para las actividades de Escuela de Música Chamamecera para la Familia, pueden seguir sus cuentas en Facebook: pomberitos.cantores; Instagram: Pomberitoscantores: Escuela chamamecera.


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María del Carmen Ruiz Díaz

Periodista, comunicadora social.
Nacida en Saladas, provincia de Corrientes, Argentina.
Editora en Noticias Quintaesencia y Diario La República Digital.
Coordinadora de radio digital La R.
Co-fundadora de 1816 Consultora de Comunicación.

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