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COLUMNISTAS 06 de marzo de 2021 Por Mirtha Bouille
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Mirtha Bouille

Agradecida y feliz. Compartiré aprendizajes desde la mirada sistémica, casos reales, autorreferenciales y de anónimos consultantes o producto de mis participaciones en calidad de representante de la mano de las constelaciones organizacionales/laborales o el coaching sistémico.

Mirar sistémicamente o Intervenir sistémicamente es integrar lo no visto, lo secreto, lo no manifiesto, y encontrar el camino a la solución. A los principios propios de las constelaciones familiares que nos legara Berth Hellinger de pertenencia, jerarquía, equilibrio en tomar y dar, asentir a todo tal como es, incluiremos el análisis desde recursos, procesos, relaciones e identidad en el desarrollo de los casos.

 #Caso de Gestión Pública; una de las secretarias de un ministerio tenía problemas muy serios con otra secretaria. Dos áreas estaban involucradas y entre las funcionarias a cargo había una disputa.

Luego de la entrevista, quedó claro el tema a resolver y las posiciones: (A) Consultante; (B) La secretaria con la que tenía la disputa y luego (C) otra posición/rol/función que resultó de la intervención como necesaria y vital. 

Elegimos dos personas y le solicité a B que me contara que percibía, que sentía o alguna frase que se le viniera a la cabeza y nos dijo “ella se mete mucho en mis cosas”. Hice lo propio con A y dijo, pero “ella no hace nada”, y entonces busqué una tercera persona C para representar al jefe de mi consultante y entonces B tuvo ganas de girarse, de mirar a otro lugar (como buscando a alguien).

En principio parecía era un tema de dos,  pero el verdadero problema era que el jefe no se hacia cargo del área, no sabía dar indicaciones. Una estaba haciendo de jefe, donde un jefe no se hacía cargo y la otra no sabía qué hacer. Identidad difusa o ausencia de identidad. Esta situación es muy frecuente, cuando abajo hay problemas debemos mirar el escalón superior.

¿Y por qué su jefe no sabía qué hacer? ¿Qué había pasado anteriormente? La persona que ocupaba ese cargo años atrás fue echada injustamente. Cuando eso sucede, los que vienen después  tienen problemas, porque es como que hubiera una deuda pendiente, como que hay algo que no está resuelto.

¿Cuál fue el primer compromiso? Averiguar quién estuvo antes y rendir un pequeño homenaje, nombrarlo y sumarlo como alguien que “llegó primero”, que aportó. Así queda libre el espacio y con fuerza para que otro lo ejerza.  

Lo sutil y aquello que no se ve inicialmente, emerge para ser reconocido e incluido. Cuando cada uno ocupa su lugar en la organización y cada uno hace lo que tiene que hacer, del orden fluye la productividad. 

Si quedó alguna confusión o duda, los insto a tachar la Z de juzgar para quedarnos a Jugar y aprender respetuosamente en este camino que transitaremos juntos.

¿Seguimos conectados?  

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