María Luisa: 100 años, una pandemia y la vacuna

HISTORIAS QUE INSPIRAN 06 de marzo de 2021 Por Josefina Echezárraga
María Luisa Fiat

Con una vitalidad que sorprende y una alegría que contagia, María Luisa Fiat cuenta cómo fueron sus días de cuarentena y sobre todo sus secretos para sobrellevar el encierro y los cambios que incluyeron, dejar de lado las salidas sociales. Con un siglo de vida recién cumplido, la mujer -correntina de alma y corazón-, insiste en que: “Las cosas te vienen igual, si te toca, te toca”.

María Luisa abrió las puertas de su casa a Quintaesencia y en compañía de una de sus hijas y su nieta mayor, nos espero lista para la entrevista después de haber disfrutado de su mate matutino. Al ver ingresar a las periodistas al comedor, se levantó apurada para guardar el mate y ofrecerles algo de tomar para luego dar inicio a una charla que transcurrió entre risas por un sinfín de aventuras que fue desgranando a lo largo de los minutos. Una de ellas, por ejemplo, fue la del día que se enamoró a primera vista de quien fuera su esposo por varias décadas: Jorge Iglesias, un radio telegrafistas de barco, quien no pudo resistir el payé de la correntina y decidió dejar su Buenos Aires natal para instalarse en esta tierra y formar familia.

María Luisa, habla con entusiasmo tanto del presente como del pasado, recuerda los viajes en barco a Buenos Aires, su amor por la docencia que la llevó a estar al frente de las aulas en la escuela Belgrano por 25 años y su pasión por los libros que la convirtieron en bibliotecaria.

La conversación con esta lúcida dama, permite recorrer un siglo de historia desde su mirada y comprender de dónde obtuvo las herramientas para atravesar la pandemia, el encierro y los cambios que la obligaron a estar en su hogar sin asomar a la nariz a la vereda.

“Siempre vi la vida con alegría, con ganas, soy una mujer que siempre quiso hacer cosas, interesada por aprender, es por eso que leo, leo mucho por eso es que no tengo televisor en mi habitación, allí me siento y leo durante largas horas”, explica. Esa misma respuesta da cuando es consultada por cómo afrontó la cuarentena.

“Tengo una familia que se preocupó todo el tiempo por mí, así que me dediqué a ellos. Con mis nietas nos pasamos cocinando mucha comida árabe, sobre todo lo salado, les enseñés algunos de mis secretos, además de la lectura que es una actividad que la tengo de siempre”, resume.

El 16 de febrero celebró su cumpleaños número 100 y salió por primera vez de su casa, “no fui lejos acá, nomás a lo de mi hija que está en esta misma manzana, estuve allí con casi toda mi familia”, cuenta con una sonrisa. La segunda salida fue el sábado 27, cuando llegó hasta el vacunatorio para aplicarse la primera dosis de la vacuna contra el Covid-19.

“La verdad es que al principio no quería pero al final, mis hijos y nietos me insistieron que vaya asi que me alisté y fui. Me acompañaron mis nietas, la más grande y la más chica. Y fue una experiencia hermosa porque cuando se supo que tenía 100 años, todos me aplaudieron, fue un lindo momento muy bien atendida por el personal de salud y los policías que estaban allí”, resumió.

Al preguntarle sobre cuál es su secreto para mantenerse tan jovial, María sonríe y señala hacia la vitrina que tiene a su espalda y señala la parte inferior, donde asomaban botellas de whisky. “Mi secreto es tomar una medida de whisky todos los días después de comer, los que me conocen saben que me tienen que regalar para mi cumpleaños”, resalta y aclara que tras colocarse la vacuna no bebió ni una gota, “no me dejaban y cumplí”, cuenta.

El año de encierro le permitió estar más en contacto con su familia, “sé que tengo suerte, porque todos están cercas y cuando alguno viajaba, mis nietos me ayudaban con la videollamada”, insiste.

Su historia sorprende, quizá por la forma en que la relata, con la alegría que le pone al contar un año que a pesar de haber sido duro ella, como muchas otras personas, tuvieron la sapiencia de ver lo bueno que traía. María Luisa, en esta entrevista nos deja un mensaje de sabiduría, además de un sinfín de refranes entre los que destaca “De este mundo llevarás, panza llena y nada más”.

 

 

 

  

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