Delito juvenil y padres exiliados

COLUMNISTAS 18 de abril de 2021 Por Redacción Quintaesencia
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“…Ser un niño no querido, ser pasado de una persona a otra en los primeros meses de vida,
predispone a la enfermedad antisocial”. (D. Winnicott)

Nos preguntamos por la antisocialidad creciente en menores. Uso de armas, consumo de drogas, abandono de la escuela, familias en disolución o abandónicas. Se está preparando una generación crítica que finalmente quedará institucionalizada en centros carcelarios, clínicas de rehabilitación o psiquiátricas o la calle como destino final. 

El planteamiento frente a este problema es típico de un pensamiento sesgado ideológico: más leyes, más penas. ¿Pero cómo viven esos chicos? ¿Tienen familia? ¿La escuela cumple su función? Nos ha invadido un pensamiento anti-institucional. La vida familiar se ha borrado del léxico político y cultural. ¿Propiciamos el desarrollo familiar?

Aumenta el delito en adolescentes e incluso niños y frente a esto se invocan nuevas Leyes penales para combatir el delito juvenil con la clásica “monserga” de bajar o subir las edades de penalización. Discusiones “políticas” que culminan en la “nada” mientras miles de chicos vagan sin familias ni escuelas con abandono de actividades culturales y deportivas.

El otro día le decía a un abogado que defiende los Derechos de los pacientes lo que le sucedía a un representado; nadie lo veía, estaba solo. Pasa lo mismo en todo el mundo ya que los viejos parecen sobrar. Él se quedó perplejo ya que el único sostén válido era un centro como Gradiva (comunidad terapéutica) y un carnet de una obra social que lo sostiene. La bondad de lo que queda de la familia es que le pagan el servicio de apoyo social. De lo contrario ejecutarían la eutanasia de alguna manera buscada. 

Jorge en sus 18 años denuncia a sus padres (consumidores de drogas) y él aún embebido en sus delirios y alucinaciones con marihuana y otras drogas va a un Juzgado de Familias y pide ayuda. El Juez asiste atónito ante la debacle social y le pide a un familiar que se haga cargo. Esta no puede, solo lo aloja porque necesita trabajar. El barrio, los “pungas” y los “dealers” se transforman en la familia faltante hasta que un “Ángel Humano” lo contiene (una vecina) y con el Juez le hacen cambiar de familia y hoy se educa en una comunidad terapéutica. Cambió drásticamente, llora sus penas, celebra los encuentros afectivos. Crece en salud.

Tengo cientos de historias así. Caída la familia ampliada (la gran familia de abuelos, tíos, etc.) quedó la familia nuclear(padre-madre-hijos). Esta se hundió y fracturo. 

Las causas son muchas: cambios en los sistemas productivos (la industrialización, urbanización y tecnologización de todo), cambios en los valores sociales con el hiperindividualismo como eje de la existencia y la Tecnología a la mano. Antes disfrutábamos de las tertulias en la sobremesa, luego ante un televisor y ahora cada uno tiene su portátil en la mano (celular) desvinculándonos del resto.

Aumenta la gente sola en donde los viejos y los niños son los más perjudicados. Anteriormente el grupo ampliado (la familia extensa) era cuidadora, contenedora, apoyo escolar, control de conducta, etc. Ahora solo los más pudientes compran compañía desde terapias, juegos, clubes, etc. Muchos quedan solos a la intemperie de la incertidumbre de la calle y los barrios.

El hiperindividualismo está ligado a la “Agonía del Amor” en las sociedades actuales (crisis de las fidelidades y el desasimiento de si por el otro). Bien ChulHan (filósofo residente en Alemania) lo muestra con claridad ya que es la sociedad del rendimiento lo que se impone y ahí aumentan las adicciones, el “Burnout” (agotamiento), la depresión y la hiperactividad inútil y estéril que parecen ser las compañeras psiquiátricas de este modo de vivir.

Asistimos al fin de los vínculos con los hombres entregados al multi-tasking (multitarea) improductivo y maníaco en el medio de ruidos incesantes como es la vida actual sin meditación y ensimismamiento como ejes de la Libertad interior.

Todos buscamos “combustibles” adicionales, ya no está más la Sociedad de la Vigilancia que denunció Foucault ahora estamos en la sociedad donde todo se puede basada en el Poder hacer lo que quieras. La fatiga y la eutanasia están ahí.

Abandonar a otro más débil es un ejercicio de eutanasia. Viejos y niños asisten impávidos a esta situación. La familia nuclear se ha ido desmoronando desde mediados de la década del 60 y ya lo había hecho la familia ampliada pero también es cierto que esto trajo severos problemas en la educación de los más vulnerables, abandonos, pérdida de calidad de la fuerza laboral y un aumento importante de las enfermedades mentales y las adicciones. A veces la Pandilla es la familia patológica encontrada. Es hora de recuperar las “grandes mesas”.

Pero hay un “hambre” de vivir en familias extensas y esto se observa en todo el mundo en organizaciones de ayuda social y terapéutica. Los agrupamientos sociales amplios son un factor de resiliencia (apuntalan ante la adversidad y ayudan a superarla). Las comunidades terapéuticas hoy representan eso.

Se cayó el Hogar Victoriano en donde todos reposaban ante el fuego de los Dioses de la casa; se criticó ese enfoque, pero el fuego no solo sofocaba, sino que contenía y daba calor humano. Cae la natalidad en los países desarrollados salvo en el mundo musulmán que en poco tiempo gobernará parte de Europa (Francia está cerca). 

La familia desapareció de la visión cultural y política

Nadie habla de la Familia como lo inexistente y en crisis en esta sociedad. La familia como Institución ha desaparecido del discurso público como si el niño no necesitara de transmisiones simbólicas y amorosas estables de personajes también estables. Crecen, así, niños solos

La familia es quizás el último lugar de la gratuidad en esta sociedad. El amor que ahí se puede brindar es un don y una donación no mercantil que nos reconcilia como seres humanos ya sea como padres, hijos, etc.

En muchos lugares (especialmente los más empobrecidos o los más opulentos) la familia aparece en ruinas como Institución (instituiere: crear, designar, fundar). Desde ahí nace lo humano o también como fracaso la deshumanización misma. 

Dejar de ser hijo de …para ser padre de sí mismo y ser padre de otros es una tarea de crecimiento y maduración. Es un desarrollo y un sentido del vivir. 

La vida resulta ser una cadena de generaciones en donde las transmisiones de testimonios son claves. No es un régimen político la familia; sino un lugar de humanización y un aprendizaje de la Ley desde el orden del amor y los valores.

Un amor emancipado de tutelas y coacciones (que es lo que se propone como paradigma cultural supuestamente progresista) deja un interrogante sin respuesta que es de las transmisiones como humanización del hijo.

 Una de las respuestas que se ven es no tener hijos (para no tener problemas) o limitar el nacimiento de los hijos e incluso que no nazcan. Así va cayendo el valor sagrado de la vida y el sujeto como condenado al “descarte”.

Escuela y familia como reaseguros

Hay tras una crítica feroz a la vida familiar y entonces nos encontramos a miles de jóvenes desafiliados, sin filiación que toman revólveres o que consumen drogas desde muy pequeños y no aceptan ninguna Ley. La familia, mientras tanto, es el seno del aprendizaje de la Ley: Amor como donación y muerte el Ego. Esto ha caído en la sociedad y el delito tiene mucho que ver con esto. Escuela y Familia son el reaseguro de lo humano. Ambas instituciones están en crisis.

Talcott Parsons nos recordaba:” la principal función de la familia es la de constituir un espacio en el cual las relaciones personales son posibles”; “…allí encontrará la seguridad de una ternura”; la felicidad de la familia era necesaria al buen funcionamiento de la sociedad”. Esto parece escrito hace muchos años; fue en el 95 (Family Socialization and interaction process).

Para muchos es solo el aprendizaje de la obediencia y la réplica de la sociedad capitalista siguiendo un discurso burdamente político como si en los países que practicaron el comunismo no descansaron en la vida familiar (basta leer a los escritores rusos de la época Staliniana acerca de la importancia de la vida familiar). La ternura cayó dentro de la crítica a la sociedad capitalista. Se politizó la vida familiar para ser solo un instrumento de la llamada “derecha”.

También podemos decir que cuando no existe la familia y/o está debilitada como en los lapsos de gran ruptura donde predominan la “entropía “social disgregativa, el desorden y la atomización social se muestra la debilidad en la transmisión de los valores que la propia familia se encarga de distribuir en el día a día.

La familia ahí demuestra que es el último refugio de la humanización frente a la barbarie. Es el último lugar donde aún domina la representación mínima del futuro y de la inscripción del niño en la cultura.

Exilio de los padres

La crítica a la noción social de familia viene de muy lejos. Distingo un tipo de familia autoritaria de la familia como recurso de humanización y ternura.

 Se han confundido estos términos y así vamos llegando rápidamente a la liquidación de la noción de Padre confundiéndola con la de un Monarca o con la de un Patriarca.

La Revolución Francesa fue la primera en atacar la imagen del Padre considerándolo como el símbolo de la Monarquía y Balzac llegó a decir “cortando la cabeza de Luis XVI la República cortó la cabeza de todos los Padres de Familia”. 

Se confunde la imagen del Padre con la función simbólica del Padre como apertura al hijo hacia el mundo extrafamiliar y de la madre como co-equiper de esta situación humanizante y culturalizadora. 

Esto tocó a ciertos círculos intelectuales ya que era considerada la familia como el lugar de la coacción, la escuela de la obediencia burguesa y de la represión sexual.

Las sucesivas crisis económicas en nuestro país, el desempleo y ciertas nociones culturales individualistas han llevado a que cientos de miles de niños vivan este exilio de los padres. 

Los padres se han exiliado y los niños vagan sin un sentido y una dirección.

La solución actual, que se ejercita en muchos países, es no tener hijos. En países llamados desarrollados la mitad de los varones viven solos. El hijo parece representar una “carga”. La mujer lucha en muchos casos con familias monoparentales sin sostenes ni afectivos ni económicos con hombres que van generando también distintos núcleos monoparentales.

En muchos casos el niño desconoce el padre biológico que lo ha prohijado y ve en su infancia varios compañeros sexuales de la madre que también se van intercambiando.

 La noción de parentesco y de filiación (hijo de) se ha roto y el individualismo prima sobre toda institución que a su vez es criticada como resabio de un viejo orden. 

“Apagones” emocionales en los niños

Hoy todos tenemos menos familia que nunca y aparecen “apagones emocionales” con efectos antisociales. El 30 % de los hogares de todo el mundo son de una sola persona(monoparental). Solo el 10 % de las familias tiene más de 3 hijos. Tener familia hoy es un factor menos para caer en la pobreza no solo por factores emocionales sino por la red de contactos que permite la inserción social (Generation Unbound-Isabel Swahili economista de la Brookings Instit.).

En 1960, aproximadamente el 5 por ciento de los niños nacieron de mujeres solteras. Ahora alrededor del 40 por ciento lo son. Muchos de ellos no tienen contacto con el padre biológico. Conozco muchas situaciones similares a las que narró el New York Times en 2015 y que fue tema mediático: “la muerte solitaria de George Bell”, hombre de 72 años, sin familia y que se pudrió en un apartamento de Queens. Su cuerpo era irreconocible. Hoy se considera que el 35 % de los mayores de 45 años se sienten crónicamente solitarios. 

Hacia una salida

Poner sobre el tapete social y político el problema de la ausencia familiar, la necesidad de familias adoptantes, la promoción de las comunidades terapéuticas como lugar de reparación con equipos especializados resulta ser más productivo que leyes penales incumplibles y luchar contra organizaciones criminales que usan esta mano de obra abandonada para tareas delictivas. Pero para esto hace falta un nuevo concepto de sociedad que supere los sesgos ideológicos.

J.F. Kennedy y W. Churchill vieron venir este problema y consultaron a científicos de nota de ese momento. Winnicott le dijo a Churchill “si quiere conservar la democracia promocione la vida familiar”. Bruno Bettelheim le dijo a Kennedy “promocione la vida familiar de lo contrario oscuros tiranos del marketing y de las drogas se apoderarán de los jóvenes.”. Creo que son lecciones para aprender.

Dr. Juan Alberto Yaría
Director General de GRADIVA - Rehabilitación en adicciones

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