Chipachery, el desafío de salir a la luz en plena oscuridad  

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Belén y su emprendimiento con sabor correntino

Belén de la Vega es una joven correntina que hace un par de años emprendió viaje con rumbo a la ciudad de Buenos Aires, donde de a poquito se fue afincando y “aquerenciando”. Allí, encontró un trabajo en relación de dependencia que le garantizaba el ingreso mensual para sobrevivir. Pero algo dentro suyo no le terminaba de cerrar y no le permití “hallarse”. Hasta que un día tomó la decisión de dejar su trabajo y emprender. Así, comenzó un viaje maravilloso por momentos e incierto por otros. Quintaesencia la entrevistó para conocer parte de ese proceso. 

“Directora de arte y emprendedora de la vida”, dijo a modo de presentación en el inicio de la charla, al tiempo que agregó que el nacimiento de su emprendimiento fue una oportunidad para “salir a la luz en plena oscuridad”. 

“La pandemia me hizo apoderarme de un dicho: ‘Lo que sucede, conviene’. Y esa frase se convirtió en mi sentir cotidiano ante una situación muy difícil, pero a su vez, me empujó a tomar la decisión de renunciar a la tranquilidad económica que me daba mi trabajo y a la seguridad de que todo estaría bajo control”, comentó a modo de contextualización. 

Casi a modo de confesión, dijo que hizo de “tripa corazón” y dejó todo. Con las manos y la mente libre, decidió aportar un sello regional en la capital del país. “Me decidí a hacer siempre desee con mi cultura: empecé a elaborar chipacitos y así nació Chipacherry, como una manera compartir eso que aprendí a saborear y cocinar, este producto tan típico de nuestra cultura guaraní en Buenos Aires. Siento que este es uno de mis más grandes logros de mis últimos tiempos. Me largué a haceerlo porque pensaba ¡si no lo hago ahora, mañana podría no existir!”, contó. 

Belén aseguró que al tomar esa decisión asumió el desafío de transmitir “parte de lo que tiene que ver con mi historia y mis orígenes”. 
Pero la claridad de cuál debía ser el camino que debía transitar vino de la mano de la nostalgia por su terruño. “Comencé a extrañar mucho a mi Corrientes Soñadora, a mi cultura, mi familia, y toda la nutrición que viene de la mano de los afectos. Todos estos sentimientos y añoranzas me incentivaron a crear y desarrollar este proyecto”, dijo. 

“Muchas veces deseé, viviendo lejos de mi ciudad, que toquen el timbre de mi casa y al salir, recibir un paquete de chipá hecho con amor por esas apasionadas manos correntinas. Porque pareciera que tiene otro tinte, otro sabor cuando el chipá viene con la magia del Litoral”, aseguró y la nostalgia se le cuela en la voz.

Y con la idea definida, comenzó a escribir y nos compartió parte del texto-semilla de su emprendimiento: “Cuando la creación nace de una intención amorosa, los resultados se manifiestan en gratitud y plenitud. Con la delicadeza de lo creado artesanalmente, Chipacherry valora el concepto de compartir y sorprender de forma rica, sencilla y creativa. Trasmitiendo cultura y rememorando costumbres del pasado. Una encomienda de chipá que está pensada y preparada desde un lugar valioso”.

La emoción y la entrega se puede percibir en estas palabras porque como ella misma contó: “Poner en palabras mi sentir, me permitió encaminarme para no salirme del carretel”. Y una leve carcajada, ratificó ese sentir. 

Muchas frases y palabras motivadoras le fueron apareciendo a Belén, entre ellas: “El que no arriesga no gana”. “Fue de mucho empuje”, reconoció. 

De a poquito 

Todo fue despacito y de a poquito, contó Belén. “Tenía apenitas unos ahorros y con ayuda de seres generosos, como mi abuela, pude comprar una balanza, entre otras primeras herramientas necesarias para la elaboración. Pero también en ese tiempo, fui ratificando que ese era el camino que quería transitar porque el chipá me conecta con momentos felices de mi vida, es mi infancia, es la casa de mis abuelos, es el cumpleaños de algún vecino, es algún tentempié en la mesa de mis tíos, es todo el año en todo momento”.

Pero también esta delicia de la gastronomía guaranítica, la conectaba con el mate con gente querida, “o el cafecito en alguna confitería, la picadita con vino o cervecita porque es el acompañante de un rico plato saludable, o cuando cumple la función de un pancito con el guiso, todo eso y mucho más es esa ‘simple bolita’”, señaló.

En su proyección fue más allá inclusive al señalar: “Si hay chipá, todos estamos contentos, desde el momento de recibir la encomienda hasta el momento que se desprende el olorcito del horno hasta el momento de servirlo”. 

Y ese es principal objetivo de Chipacherry, que quienes viven en una gran ciudad como Buenos Aires, puedan disfrutar una parte de ese folclore. 

En cuanto a la receta, Belén dijo que fue una búsqueda muy específica. “Me costó llegar al resultado final. Elegir, probar, decidir, invertir en cada materia prima fue todo un desafío. Yo solo quería lograr el mejor chipá y que todo el combo, sea increíble. Sentir doble satisfacción. La mía al elaborar el paso a paso que me demanda muchísimo tiempo y amorosidad en cada instante. Pero también debo sumarle la satisfacción de que quien recibe y así, siente exactamente toda la intención que yo deposite en el mismo. Y por supuesto que cuando lo comen porque mi mayor recompensa es que digan: ‘es el auténtico chipa correntino’”.

Chipá en encomienda 

“Para el concepto encomienda de chipá, diseñé el packaging que con tanto amor y tal como lo imaginé. No podía ser de otra manera más que artesanal, la sensación de recibir un paquete que, si bien me lleva mucho tiempo de armado y planificación, también es amor”, relató.

Y cuando las malas noticias relacionadas con la pandemia ocupaban todas las agendas mediáticas, Belén se sintió cansada. Entonces, empezó a crear algo que nos rememore costumbres del pasado: estampillas, sellos, mucho trabajo manual. “Como antes, cuando las cartas se escribían con tinta china y pluma. Este concepto Old school resonaba en mi corazón”, rememoró.

“Sentía que era importante plasmar en simbología lo que sentía. Es por eso que elegí una india guaraní como estampilla, y como no, de manera simbólica el escudo de la República con laureles con el texto ‘Hecho por manos correntinas’”, dijo.

Chipacherry nació hace apenas 7 meses “y gracias a atreverme a tomar decisiones y el apoyo de quienes me rodean, que no dejan de incentivarme a que siga. El proyecto pasito a pasito va creciendo y todos los días, aparecen nuevos desafíos pero yo no me dejo de repetir: Lo iniciaste con el corazón, continúalo con pasión”, concluyó Belén.

Para conocer más sobre el trabajo de Belén, se puede visitar su cuenta en Instagram: Chipacherry.

María del Carmen Ruiz Díaz

Periodista, comunicadora social.
Nacida en Saladas, provincia de Corrientes, Argentina.
Editora en Noticias Quintaesencia y Diario La República.
Coordinadora de radio digital La R.
Co-fundadora de 1816 Consultora de Comunicacón.

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