Decirle sí al paso del tiempo

COLUMNISTAS 09 de mayo de 2021 Por Redacción Quintaesencia
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                                                                         Josefina

Decirle sí al paso del tiempo, aceptar quienes estamos siendo, vivir en libertad, encontrarnos bellas también rompiendo estereotipos sociales, dejar de usar químicos, conectar con nosotras mismas desde el amor propio. Sin dudas, son pasos que vamos dando todos los días y en esta oportunidad voy a hablar solo en femenino, porque sí es una cuestión de género. 

Hace algunas semanas, una persona a la que quiero, aprecio y admiro, me envió un mensaje por Instagram, contándome una situación personal. “Jose, viste que me deje las canas”, comenzaban las líneas que resumían una vivencia social que atravesó, es que, que una mujer joven se deje las canas parece ser algo que, a parte de la sociedad le cuesta aceptar. Finalizaba explicándome que en esta región del país, no hay personas que toquen el tema y que había que buscar en otros partes del mundo y el país a quienes estén abordando la temática y el desafío claramente me interesó. 

Me tomé mi tiempo para avanzar sobre la cuestión, es que la sentía profunda, sensible; sentía que allí había que ingresar con herramientas sino, ¿de qué sirve hablar de un tema? Así es que comencé a mirar la temática con más cercanía, escuchar a otras mujeres que han tomado la misma decisión y también buscar información de esas personas que acompañan este tipo de procesos de manera profesional y la mayoría de las veces silenciosa. 

Siempre que comienzo a andar este tipo de procesos, confío mucho en que las personas adecuadas se me presentan, casi como por arte de magia. Y así fue, en una entrevista con una amiga de muchos años que es peluquera el tema salió de manera natural. “Tengo muchas clientas, que vienen hace año y poco a poco charlando conmigo, se fueron animando a dejarse las canas, eso es algo que es muy liberador para la persona, pero no es para cualquiera, el hacer el 'clic' de dejarte tus canas es muy fuerte”, me dijo Mirta en medio de una entrevista para la revista Noticias Quintaesencia

Ahí estaba una vez más recibiendo la información que buscaba compartir, ahora desde el conocimiento real. 

Por eso esta columna es gracias a estas personitas, una que me contó su historia y me inspiró a que esté alerta a recibir y poder compartir información y también, a quien de manera siempre generosa me cuenta sobre su trabajo como peluquera: Mirta Godoy. 

Así que si estás pensando en dejarte las canas por las razones que sean ya sea ambientales, de salud, o porque estás buscando una nueva versión tuya o porque te querés sentir más libre (sin la obligación de ir una vez al mes a la peluquería), prestale atención a estas líneas. 

Las canas fueron a lo largo de mucho tiempo sinónimo de vejez, de descuido y hasta de escasez. Una vieja creencia indicaba que las canas aparecen porque la persona tiene varios años, pero lo que nadie cuenta es que también pueden aparecer en la juventud e incluso en la adolescencia. Esto me contó Mirta y agregó, “La cana es una fibra capilar sin pigmento, empieza a perder el color, eso se puede dar por diferentes factores ya sea genético o el paso del tiempo por eso no depende exclusivamente de la edad”. 

Socialmente el tener canas se asocia con dejadez, una mujer que no frecuenta la peluquería o que no tiene dinero para hacerlo. Nuevamente, hablamos de conceptualizaciones que han perdido vigencia, ya que como olvidar que una de las tendencias de no hace mucho tiempo fue el pelo gris. 

Lo cierto es que el 2020, el encierro y el cierre de las peluquerías, obligó a muchas mujeres a tener contacto directo y por varios días con las canas y cuando hace casi un año cuando finalmente las peluquerías abrieron la mayor demanda fue para teñirse y hacerlas desaparecer. Pero, también hubieron quienes pudieron aceptarlas, pudieron observarse desde un lugar diferente y comenzar a pensarse como mujeres a las que peinar canas las liberaba, las hacía más fuertes. 

“Fue después de la cuarentena cuando comencé a notar que varias de mis clientas comenzaban a coquetear con la idea, es un proceso complejo y a quienes deciden avanzar, les propongo un cambio progresivo, por ejemplo hacer un corte con movimiento, generar ondas, tener una buena hidratación y dejar las canas, es un proceso de es mucha aceptación tenes que aceptar tus canas, tenes que aceptar que el resto te diga por qué no te haces color, te vez más vieja y que eso no te afecte. Porque esas cosas pasan en la calle, en las familias, mientras que los hombres con canas son sexy, las mujeres no, hay todo un paradigma detrás, pero que este año comenzamos a ver cómo se va revirtiendo”, me cuenta Mirta. 

Amar las canas entonces se puede resumir en un largo proceso donde el amor propio, la mirada interna y el poder personal juegan un rol fundamental. “No es para todas”, me repetía Mirta, a lo que yo agregó que no se una cuestión de quien se ama más o menos, no pasa por me dejo las canas y me amo más, creo que está vinculado a otros aspectos, donde la fuerza de la imagen se sustenta en distintos lugares, ni mejores ni peores, distintos. 

Quizá ahí podría estar la clave, quizá yo sea una mujer a la que su imagen exterior la sostiene. Y que importante es, poder diferenciar que eso me pasa a mí, dejando de juzgar a quienes encuentran sostén y poder en cuestiones internas o espirituales. Que importante es poder ver el poder que tenemos cada una, dejando de juzgarnos entre nosotras, ayudándonos a avanzar desde el lugar que cada una elija y por las razones que las elija. 

Jamás sabremos los procesos que atraviesan las personas. Todo comienza por aceptarnos, aceptar también que no puedo aceptar mis canas, aceptar que otros no puedan aceptar mis decisiones de estilo. Perdemos tanto tiempo mirando a las otras, deseando algo que tienen, perdemos tanto tiempo en una búsqueda que creemos que es hacia afuera, cuando siempre es hacia adentro. Y vuelvo al punto, podemos ir hacia adentro también desde afuera, no confundamos, belleza exterior con vacío o viceversa, siento que sería caer en un reduccionismo inútil y estéril.   

Aplaudo de pie a aquellas mujeres que deciden amarse, a quienes pueden ver sus virtudes por sobre sus defectos, a quienes integran con amor aquello que creen que no les gusta. Porque hoy hay una única realidad, habito este cuerpo, es el que tengo, debo ser capaz de amarlo porque es el que decidió tomar mi alma para vivir esta experiencia mundana. 

Seamos libres, tomemos decisiones que nos hagan sonreír con el corazón, seamos agradecidas, por cada célula de nuestro ser. Aceptemos el paso del tiempo, las marcas que nos dejan, porque son huellas de nuestro andar, hoy hablamos de canas pero también podemos hablar de arrugas, de cicatrices, todas son hacen únicas, increíbles, especiales. 

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