Constelaciones familiares, más que una herramienta para el autoconocimiento

Adriana Piatti
Adriana Piatti, terapeuta.

Adriana Piatti es terapeuta en constelaciones familiares desde hace casi dos décadas, pero para llevar adelante este servicio, debió atravesar una serie de procesos que hoy le permite extender una mano y acompañar a quien quiera buscar respuestas en el camino del autoconocimiento.

“Cuando me preguntan qué son las Constelaciones Familiares, me gusta pensar y percibir como han colaborado en mi vida, tanto a nivel personal, como familiar y profesional. Porque este pensamiento filosófico, este enfoque hoy forma parte de mí, de mi forma de pensar, sentir y actuar”, dijo a la terapeuta a modo de contexto en una charla con Quintaesencia

Y al adentrarnos más en los caminos que debió atravesar, contó que hace 18 años “la vida me dio una maravillosa oportunidad, en forma de enfermedad (tuvo dos tipos de cáncer) que me ayudo a frenar, a detenerme y a repensarme, a mirar cómo estaba viviendo mi vida, y que desconectada estaba de ella”. Estas circunstancias la llevaron a mirar y evaluar cuantas situaciones del pasado todavía le pesaban y estaban sin resolver ni ser reconciliadas en ella.  

“Me permitieron ver cuántas angustias, heridas, resentimientos, enojos habitaban en mi interior, que no me permitían vivir una vida plena y en paz. Entonces allí comencé un largo camino de búsqueda, que me llevaron por diferentes herramientas y conocimientos, que desembocaron en las Constelaciones Familiares, y este fue realmente para mí un camino de sanación personal y también de desarrollo profesional. Un retorno diría yo: a la vida, hacia mí misma, a ese Ser autentico que soy y hacia mis raíces”, señaló.

Ese proceso la llevó a Adriana realizar muchos descubrimientos: “Poco a poco comprendí que somos mucho más de lo que creemos que somos, somos parte de un sistema familiar que a su vez está incierto en otros sistemas, sociales, culturales, entre otros. Y que todo eso está presente en mí (y en todos), en forma de creencias, mandatos, forma de hacer las cosas, que muchas veces no me llevan hacia un crecimiento y desarrollo de mi propia vida, sino que me mantienen en un circuito de repetición de historias, sufrimientos, destinos, dolores del pasado”. 

Pero también la llevaron a estudiar más sobre todo ello, a buscar información, entre ellos, la epigenética “que nos demuestra de que hay una transmisión transgeneracional, energética, de todo lo ocurrido en la historia. Recibimos una herencia genética que nos condiciona biológicamente. Es decir que llevamos en nosotros la información de todo lo ocurrido, en nuestra historia personal, en la historia familiar y también en nuestra historia como humanidad”, dijo a modo de resumen. Agregó, además: “Nada nos es ajeno, todo está presente en nosotros.  Por lo tanto, repetimos aquellas historias, vivencias, conflictos para tratar de resolverlos, en un intento de reparar lo ocurrido con anterioridad”.

Los para qué de las constelaciones

“La herramienta de las constelaciones nos permiten sacar a la luz, tomar conciencia de estos bloqueos del pasado (elegir ‘verlo’, aunque duela o no nos guste), integrarlos en nosotros, para al fin poder liberarlos. O sea que toda dificultad de nuestra vida actual, nos está mostrando algo no resuelto del pasado”, comentó Adriana con el fin de aclarar un poco más. 

Con la información a la que se accede a través de las constelaciones, Adriana indicó que se puede mirar cada los desafíos -en las distintas áreas- que la vida presenta, “como una oportunidad de evolución y crecimiento, que nos pide soltar algo del pasado que estamos repitiendo, y en donde estamos estancados, para poder entregarnos a la plenitud de la vida, para que nuestra potencialidad pueda ser expresada y el propósito que a cada uno nos toca realizar se manifieste al servicio de la vida y de todo lo que existe. En fin, a reconciliarme con nosotros mismos, los demás y con la vida”.

En relación a lo sentires que le genera acompañar este tipo de procesos, Adriana señaló que se siente afortunada de acompañar a otras personas a encontrar su propio camino de transformación y de desarrollo. Para ello, no sólo cuenta con varios recursos además de las constelaciones, “sino que además están presentes en mi quehacer cada uno de mis aprendizajes, conocimientos, formaciones que fui tomando a lo largo de mi vida y los nuevos que siguen llegando para sumarse e integrarse a los anteriores. Y así enriquecer y ampliar aún más mis propias herramientas de proceso personal y como facilitadora de procesos en otras personas también”. 

En el final de la charla, la terapeuta hizo suyas palabras del gran desarrollador de las Constelaciones Familiares, Bert Hellinger, “quien resume mi camino, mi próposito de vida, tanto a nivel personal como profesional: El árbol no elige dónde crecer. Sin embargo, el lugar en el que cayó su semilla para él es el lugar correcto”. 

Para consultas con Adriana, contactarse al 3794 70-0277.

 

María del Carmen Ruiz Díaz

Periodista, comunicadora social.
Nacida en Saladas, provincia de Corrientes, Argentina.
Editora en Noticias Quintaesencia y Diario La República Digital.
Coordinadora de radio digital La R.
Co-fundadora de 1816 Consultora de Comunicacón.

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