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COLUMNISTAS 30 de mayo de 2021 Por Redacción Quintaesencia
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                                                              Mirtha

Valoro el espacio y lo agradezco infinitamente. Somos humanos relacionados integrando un sistema que se rige por principios/reglas/órdenes. Formamos parte de una familia, una empresa, una organización y aun cuando damos servicios profesionales individualmente nos relacionamos con el otro.

Solo si conocemos y respetamos los órdenes (que es la base de la Hellinger Sciencia) y sabemos cómo se pueden y se han de aplicar, podemos tener éxito duradero en nuestro trabajo y en nuestras organizaciones y empresas. 

En ese orden, si una empresa tiene a la vista primero a sus empleados y sus familias, se convierten en una comunidad de destino al servicio de la vida. Esto es el motor. Si este principio se respeta, el dinero llega, fluye y se queda. Eso conocemos como beneficio empresarial.

Ahora bien ¿Cómo se llega a una crisis? Cuando sentimos que ya no se puede. La crisis nos enfrenta a nuestros límites y nos insta a mirar aquellas dinámicas que a simple vista no se ven. Entramos en crisis cuando nos hemos excedido por encima de nuestras fuerzas o posibilidades. 

#Caso Empresa en Crisis: Acude J (un hombre, único dueño) y manifiesta: “He hecho de todo para afrontar la crisis por la que atraviesa mi empresa, he despedido gente, he quitado los beneficios extras a los empleados y sin embargo cada vez pierdo más dinero". 

Entonces elegimos representantes para: la empresa, el dueño (J), sus actuales empleados, los despedidos, los clientes, el producto, la ganancia. La imagen nos mostró  que los clientes se ponen detrás del grupo de los despedidos y la ganancia mira al piso (en señal de duelo). 

Si el ambiente laboral no es satisfactorio o si solo persigo el dinero ¿Que queda? Puede que unos pocos billetes que al tiempo se evaporará. Por eso el primer orden es el equilibrio en dar y tomar. Hay un segundo orden: hay un todo que sólo resulta entero y permanece entero si todos los que forman parte de él, son valorados como formando parte. En las familias está muy claro: en cuanto se excluye a alguien, la familia se vive como incompleta, cae en el desorden y pierde fuerza.

¿En las empresas es igual? ¿Cuánta fuerza tiene la empresa con lo que excluye? Hay situaciones en que se achica personal y se opta por los nuevos por motivos indemnizatorios. Sin embargo, se podría estar excluyendo a personas que aportaban mucho y suelen quedar otras que no contribuyen en la medida de su retribución. Este hecho (traumático) lastima a la empresa y genera debilidad y pérdidas.

En el caso de J, se había optado por el principio de  Jerarquía, que reza los que vinieron antes tienen preferencia sobre los que vienen después. Casi todos los conflictos suceden porque las personas subsiguientes o un departamento subordinado quieren ponerse en primer lugar. Sin embargo, aquí también tuvo que tenerse en cuenta el principio de  aportación. Porque para que la organización tenga fuerza y continuidad, tanto lo que doy y como lo recibo importa y mucho

Se pudo mirar la decisión tomada y sus consecuencias. Invitamos a J a que se dirija a los despedidos, señaló que lo siente, que no lo vio en su momento, que son parte y les agradece su aporte. Reforzó su decisión de servir a la vida con su empresa. 

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